La decisión del gobierno ecuatoriano de expulsar y procesar a la constructora Odebrecht y la energética Furnas no gustó en Brasil.
El canciller brasileño, Celso Amorim, calificó de "escalada retórica" las medidas contra las empresas brasileñas en Ecuador y confirmó que "no hay clima, realmente, para cualquier negociación de proyectos" de cooperación.
En respuesta al diferendo, Brasil suspendió una misión que debía avanzar en el principal proyecto binacional, el corredor bioceánico amazónico Manta-Manaus.
"No tiene sentido que hagamos un esfuerzo para trabajar juntos, mientas leemos noticias en periódicos diciendo que hay retaliación" contra empresas brasileñas, declaró el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
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