El reciente colapso de los mercados es oportuno para recordar lecciones de la historia financiera, que en los tiempos de exceso previos a la crisis, parecían irrelevantes.
Entre el 6 y 10 de Octubre, el índice Dow Jones tuvo la peor semana en su historia con una caída del 18 por ciento. Tan sólo unos días después, luego de conocer el acuerdo respaldado por los líderes del G7 para recapitalizar el sistema bancario, garantizando una amplia variedad de depósitos bancarios y otras medidas necesarias para reconstruir la confianza, el índice tuvo el mayor incremento histórico en puntos.
Si bien la crisis no ha terminado, y los mercados seguirán experimentando una alta volatilidad en los próximos meses, la diferencia entre la reacción negativa del mercado al plan de la administración Bush, y la reacción positiva del mismo al plan de los líderes del G7 respaldado por el FMI, nos enseña algunas lecciones cruciales.
La primera lección, es que la compra de acciones de los bancos por parte del gobierno puede ser la forma más efectiva para recapitalizar el sistema bancario y mantener el potencial de ganancia para los contribuyentes. En la descripción inicial del plan de salvamento de E.U, la administración Bush descartó la posibilidad de comprar acciones preferenciales para darle uso de los 700 mil millones de dólares, enfocándose más bien en la compra de activos heterogéneos, de baja calidad y difícil valoración.
Esta decisión, a pesar de no ser acertada, no sorprende, dado el sesgo ideológico de la administración. A principios de la década de los 90, Suecia experimentó una crisis financiera similar, aunque de menor escala, causada de igual manera por una caída en el mercado de finca raíz doméstico y un alto apalancamiento en el sector bancario.
El gobierno Sueco, optó por recapitalizar varios bancos a través de la compra de sus capitales, logrando una recuperación de la crisis en pocos años. Hoy, el Gobierno de Estados Unidos, ha vuelto al punto de partida, en parte por la recomendación de Benjamin Bernanke, Presidente de la US Fed, quien conoce y entiende la historia de las crisis financieras, y ha optado por recapitalizar los bancos más importantes, a través de una compra de acciones de 250 mil millones de dólares.
La segunda lección que nos deja la historia, en particular de la Gran Depresión, es que cuando el mercadeo crediticio colapsa, es imperativo inyectar liquidez al sistema bancario y evitar que los ahorradores retiren sus depósitos de los bancos garantizando los mismos.
Estos dos pasos, claves en el esfuerzo coordinado del G7, disminuyen el costo de préstamos interbancarios, lo que a su vez facilita los préstamos a empresas e individuos. Uno de los errores fundamentales de la Gran Depresión en los Estados Unidos, fue la contracción por parte del Banco Central de la circulación de la moneda cuando debía promover una expansión monetaria.
Afortunadamente los economistas comprenden la importancia de no volver a repetir esta equivocación.
La tercera lección, es que las políticas fiscales expansionistas, especialmente en países industrializados, pueden jugar un rol positivo en fomentar la demanda y mantener el nivel de empleo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho un gran énfasis en este punto, pues estas políticas pueden tener papel positivo en el mediano plazo para evadir una serie depresión en las economías.
Finalmente, esta crisis debe servir para que aquellos que consideren que en las economías avanzadas el gobierno no tiene un rol constructivo en los mercados, modifiquen esta visión.
Las crisis nos recuerdan porque las economías son todas economías en desarrollo, que como sabemos, son aquellas en donde los gobiernos juegan un rol fundamental, a veces para bien, a veces para mal.
* Profesor, de la Facultad de Administración.
Universidad de Los Andes
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