Con su propio 'stand' en la Segunda Cumbre Empresarial China-América Latina que empezó este lunes en la ciudad septentrional de Harbin (Heilongjiang), se trata del único producto latinoamericano que goza de su espacio aparte.
"Iniciamos nuestra actividad de exportación en cantidades bajas, pero estamos registrando aumentos de dos dígitos anualmente, lo que nos satisface. La cantidad no es mucha, son unos 10.000 sacos de café, pero lo que realmente importa es la potencialidad del mercado", razonó Jia-Han.
China representa apenas el 1,2 por ciento de las exportaciones totales de Colombia, mientras que las importaciones procedentes del gigante asiático acumulan en contraposición más del 10 por ciento del total.
Así, Colombia -como la mayoría de países del mundo- sufre un importante déficit comercial con el gigante asiático, calculado en 1.924 millones de dólares sólo entre enero y julio de 2008.
En Harbin, la delegación colombiana está liderada por ProExport Colombia, promotora de las exportaciones colombianas, con las materias primas como bandera: petróleo, carbón, café y banano.
Además del tradicional interés de Pekín por el crudo, Colombia también gozaba de un fluido intercambio minero, basado en el ferroníquel, cuyo precio cayó sensiblemente en el último año.
Las medidas restrictivas respecto al ferroníquel propugnadas por China redujeron las ventas al gigante asiático en un 46,5 por ciento en la primera mitad del año, una pérdida que los empresarios colombianos esperan poder recuperar.
En la norteña ciudad china, más de 700 empresarios chinos y de 24 países de América Latina se reúnen auspiciados por el Consejo Chino de Promoción del Comercio Internacional (CCPIT) bajo el eslogan "Renovando los servicios comerciales y fortaleciendo la cooperación interregional".
El volumen de intercambio bilateral entre China y América Latina superó por primera vez los 100.000 millones de dólares en el año 2007.
En el comercio chino están radicadas mayoritariamente materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales de Latinoamérica, mientras que, por su parte, los países latinoamericanos importan de China productos industriales de toda índole.
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