Los bancos también fueron golpeados por retiros de un billón de dólares, particularmente por parte de clientes en E.U., Gran Bretaña y Suiza, según datos del banco central de los bancos centrales.
Asustados por el colapso dramático de titanes como Lehman Brothers, los bancos se volvieron reticentes a prestarse mutuamente, lo que resultó en un congelamiento del sistema.
Los Bancos Centrales tuvieron que intervenir como prestamistas de última instancia, poniendo gigantescas sumas de dinero a disposición de los bancos para impedir el derrumbe del sector.
Las últimas estadísticas del BIS revelan la severidad del problema, al mostrar que durante ese período, los préstamos internacionales interbancarios cayeron 3 por ciento o 300.000 millones de dólares.
No sólo cayeron los préstamos interbancarios, sino también los préstamos a individuos; asu vez los cliente retiraban dinero de sus cuentas.
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