La bolsa ha sido creada como marco de negocio para joyeros de la región y con el fin de desarrollar un sistema regulado para el comercio de diamantes, piedras preciosas y otras joyas de Latinoamérica. Allí inclusive se podrían negociar las reconocidas esmeraldas colombianas.
La Federación aprobó la creación de la bolsa panameña a comienzos del 2008, tras la propuesta de sus fundadores de promover el comercio justo de diamantes en una región donde la organización no había tenido presencia hasta el momento.
De la misma forma, la bolsa busca acercar a empresarios del diamante y otras piedras preciosas a Latinoamérica para satisfacer la demanda de un mercado en expansión. La bolsa será el punto de encuentro de todos los joyeros de Latinoamérica con los mayores distribuidores y proveedores a nivel mundial.
La Federación Mundial de Bolsas de Diamantes, que fue fundada en 1947, cuenta actualmente con 29 bolsas situadas en 20 países en cuatro continentes, a las que pertenecen 15.000 comerciantes de diamantes que dan servicio a 100.000 joyerías en todo el mundo.
Se calcula que la producción mundial de diamantes asciende a por lo menos 115 millones de quilates en bruto, que transformados tienen un valor superior a los 100.000 millones de dólares. El principal productor del mundo es Botswana, que obtiene cerca del 65 por ciento de sus ingresos anuales.
Estas bolsas también buscan que los diamantes se comercien de forma legal, para evitar que se transen ilícitamente y las ganancias terminen en manos de terroristas que practican el trueque de diamantes por armas.
La bolsa de Panamá también propone la creación de una gran base de datos de todos los joyeros de la región y una herramienta de contacto entre todas las partes implicadas para conocer las realidades del mercado, más allá de las fronteras de cada país.
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