Mientras recorría Manhattan recordando el pasado, como siempre lo hacía durante los múltiples años que viví allí, lo que más me impactó fue que los cafés, los restaurantes y los bares parecían tan congestionados y vivos como siempre. Es más, abundan las aperturas de elegantes sitios nocturnos, mientras los titulares están adornados con frases como 'plan de salvamento y bancarrota', y los periódicos están repletos de información sobre el futuro del sector financiero.
Esto no quiere decir que no estuviera atento al problema en la calle -mientras una pareja esperaba el cambio de semáforo para cruzar la calle, discutían que la falta de comisiones significaría que la madre de él vería recortes en el apoyo financiero que ellos le podían dar-, claramente durante mi estadía en Medellín me he acostumbrado a estar pendiente del chisme, mientras espero a que cambie el semáforo.
Al visitar las grandes firmas comisionistas de bolsa no me encontré las largas filas de puestos de trabajo vacíos que uno se imaginaría, puedo recordar crisis más pequeñas que dejaron gran cantidad de sillas vacías, pero por ahora este no parece ser el caso.
Mis amigos me contaron que Wall Street está atascado en los bajos y que esperan un muy bajo, si es que hay, bono -en términos de pérdidas de trabajos, lo peor podría estar por venir. Gran parte de la recuperación dependerá del éxito que tengan los diferentes planes de rescate anunciados por los gobiernos del mundo.
En el pasado, muchas veces las compañías han tenido que despedir a sus empleados para contratarlos nuevamente a los pocos meses, una vez el mercado se recupera -usualmente teniendo que garantizarles jugosos bonos.
La retroalimentación de los fondos de pensiones fue muy interesante, no ha habido el retiro masivo de depósitos que uno podría esperar, solo uno pocos afiliados han acudido a retirar su dinero -los fondos interpretan este comportamiento como positivo, ya que crisis pasadas se han traducido en retiros masivos, especialmente en fondos de mercados emergentes.
Una fecha clave, de acuerdo con al menos un gran fondo de pensiones, es noviembre 18, dado que corresponde al último día del año en que las personas pueden pedir su dinero en el 2008, por lo cual los fondos vigilan atentamente esta fecha nuevamente; las señales son positivas por el momento.
Una vez pase esta fecha, ellos (los fondos de pensiones) tendrán una mejor idea de los fondos bajo administración con que cuentan, y podrán comenzar a pensar en 2009.
¿Cuál es la posición de Colombia en todo esto?, las respuestas son bastante diversas. En el contexto de todo lo que está pasando en el mundo, la buena noticia es que el Igbc se ha comportado fuertemente bien y el riesgo de contagio financiero es muy bajo, sin embargo, al momento de invertir más dinero en el país el escenario es mixto.
La eliminación del control de capitales fue bien recibida, pero permanece la inquietud de que el Gobierno lo ha establecido y eliminado dos veces hasta ahora, lo cual no genera confianza respecto a que no lo vuelvan a establecer una vez el peso se aprecie a niveles de $1.600 / 1US$, y que razones políticas reemplacen a la lógica económica de Bogotá.
La esperanza es que habiendo cumplido con los requisitos de las calificadoras de riesgo en miras a obtener el Grado de Inversión, éstas le dejarán muy claro al Gobierno colombiano que cualquier aumento de calificación sería removido si vuelven a imponer un control al flujo de capitales internacionales.
Adicionalmente, los fondos de pensiones mantienen la percepción de que muchas, si no la gran mayoría de las compañías colombianas, se encuentran caras, y hay ciertas preocupaciones sobre la transparencia en un país donde el gobierno corporativo es visto como un enunciado al final de la presentación corporativa -una marcada debilidad para el mercado colombiano.
El significado del levantamiento del control de capitales es que las condiciones son iguales a otros mercados de la región, y cuando los administradores de portafolio se reúnan a definir sus inversiones a finales del año, las mejores compañías colombianas estarán en el radar de inversión al lado de compañías de México y Brasil.
Una conclusión importante de la reunión es que a pesar de que Colombia tiene menor volumen que Chile, es considerado como el tercer mercado más grande de América Latina debido a la combinación del gran avance que ha registrado y el enorme potencial que ofrece.
Durante la semana pasada tuve reuniones con al menos cuatro comisionistas de bolsa, que actualmente no ofrecen servicios de inversión en Latinoamérica, pero que ven a Colombia como el mercado más importante luego de Brasil y México.
Las elecciones en Estados Unidos tendrán lugar la próxima semana, y una sorprendente conclusión de mis reuniones es que la mayoría de las personas que analizan a América Latina creen que Barack Obama es la mejor alternativa para Colombia en lo que se refiere a la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, a pesar se su marcada oposición durante el segundo debate presidencial.
La racionalidad es simple -entre los demócratas las expectativas de que ellos gobernaran para el final del año son tan altas, que de darse una sorpresiva victoria de McCain, éste (McCain) no tendrá ningún soporte demócrata en el Congreso, entorpeciendo su gobierno.
El otro factor es que Wall Street, por mucho tiempo fortaleza republicana, tiene poca fe en John McCain y absolutamente ninguna en Sarah Palin -ellos creen que después de ocho años en conflicto bajo la administración de Jorge Bush el planeta necesita curarse a sí mismo, y ven a Obama como la persona que puede generar ese cambio e implantar un gobierno que hable con el pueblo-.
Obama, durante el debate final, dio un giro en lo referente al TLC, también mencionó en el segundo debate a Irán y Venezuela dentro de las preocupaciones en política internacional -no me extrañaría ver en el mediano plazo a Obama en Bogotá con un plan para la aprobación del TLC con Uribe.
Aún queda trabajo por hacer, pero si se hace la tarea y se convence al presidente Obama, habrá la garantía de que el TLC será enviado nuevamente al Congreso de Estados Unidos.
Luego de los puntos expuestos en este artículo, la mayoría de los inversionistas no ven al TLC como algo altamente importante para Colombia, especialmente si se compara con lo que significaría obtener el Grado de Inversión -éste es el catalizador que traerá la inversión extranjera al país y todos lo beneficios asociados a ella-, pocos argumentan que el país no merece esta denominación, más ahora que el control de capitales es cosa del pasado, al menos eso espero.
En conclusión, en las más de 20 reuniones que tuve en Manhattan y los viajes entre estas reuniones, retorné a mis usuales dos puntos de vista sobre la crisis financiera.
Primero, las personas que trabajan en el sector tienen la memoria más corta del planeta, y segundo, que ellos son fundamentalmente codiciosos.
Mientras que la crisis actual es más profunda que el colapso de Barings, la crisis del Baht tailandés, la cesación de pagos de Rusia o el Efecto Tequila, ésta pasará y los administradores de portafolio ya están mirando la valoración de las acciones, y para ellos 2009 representa una página en blanco; el reto para las compañías colombianas es estar en el universo de inversión de los administradores de portafolio, cuando tomen sus decisiones de inversión en las próximas semanas.
Publicidad