Y es que cepillarse debe convertirse en un hábito diario, debido a que la placa bacteriana vuelve a establecerse sobre la superficie dental en menos de una hora luego de su eliminación.
Para que la boca esté completamente limpia, lo ideal es cepillar los dientes después de cada comida, usando seda y enjuague. Si esto no es posible, lo mínimo requerido es cepillarse dos veces: en la mañana y en la noche.
Existen varias técnicas para lograr remover la placa bacteriana. Una es la de Bass. Consiste en el barrido de las caras exteriores de arriba hacia abajo en las muelas y dientes superiores y de abajo hacia arriba en los inferiores. Deben ser movimientos cortos para asegurar que se abarque todo el diente, pero sin herir las encías.
Se deben cepillar dos o tres piezas al tiempo. La técnica de fregado es la más recomendada en niños. Consiste en cepillar los dientes con movimientos horizontales.
La circular o de Fones que consiste en movimientos circulares amplios con la boca del niño cerrada, abarcando desde el borde de la encía del diente superior al inferior. Y la técnica del rojo al blanco: se cepilla desde las encías hacia el diente.
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