El banco publicó asimismo de forma anticipada sus resultados para el tercer trimestre. Sus cuentas pasaron a números rojos entre julio y septiembre, con una pérdida neta de 285 millones de euros y una pérdida de explotación de 475 millones de euros.
Commerzbank se convierte así en el primer gran banco alemán que pide ayuda, poniendo fin a un suspenso que comenzó hace varias semanas.
Pese a las repetidas llamadas del gobierno, ningún gran banco se había decidido hasta ahora a utilizar el plan de rescate establecido por las autoridades alemanas a mediados de octubre.
El banco alemán, dotado con 480.000 millones de euros, prevé la garantía por parte del Estado de los préstamos interbancarios, y una recapitalización.
El directivo del otro gran banco alemán, Deutsche Bank, Josef Ackermann, dijo que su entidad esta sólida y no acudirá a la ayuda del Gobierno.
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