Pero "las presiones inflacionarias siguen siendo fuertes y el precio del petróleo sigue elevado pese a ciertas correcciones", agrega Wen, subrayando que "todos esos factores negativos afectan y seguirán afectando el desempeño de China".
Según el jefe de gobierno, el principal desafío macroeconómico de China es "mantener un equilibrio exitoso entre un desarrollo económico estable y relativamente rápido y la lucha contra la inflación".
"Tenemos que entender hasta qué punto la inflación puede hacer peligrar el crecimiento económico, la vida de la gente y la estabilidad social", advierte.
La inflación en China tuvo en septiembre su quinto retroceso mensual consecutivo, situándose en 4,6 por ciento interanual, después de haber llegado en febrero a 8,7 por ciento, un récord en los últimos doce años.
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