"Fue horroroso. De repente, no podía ver los diales que estaban frente de mí", comentó el británico.
En semejante aprieto, el piloto envió una señal de alerta y un centro de control aéreo avisó a la Fuerza Aérea del Reino Unido (Royal Air Force, RAF), que movilizó un avión para hacer de guía.
La aeronave de la RAF, pilotada por el teniente coronel Paul Gerrard, voló a unos cincuenta metros del aparato de O'Neil y lo guió dándole instrucciones por radio hasta la base de la Fuerza Aérea Británica de Linton-on-Ouse (norte de Inglaterra).
Recuperación
Luego del susto, el piloto dijo a los medios "debo mi vida a la RAF", comentó O'Neill, quien consiguió tomar tierra al octavo intento.
Tras su milagroso aterrizaje, el afortunado piloto fue trasladado
inmediatamente a un hospital, donde ya ha empezado a recobrar la vista en un ojo.
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