El BOJ y el Gobierno de Japón creen que la segunda economía del mundo seguirá débil, después de que esta misma semana se haya confirmado que ha entrado en recesión, con una contracción del PIB durante dos trimestres consecutivos.
El Ministerio nipón de Finanzas informó que en octubre se registró un déficit en la balanza comercial japonesa de 667 millones de dólares.
Ello se debió sobre todo a una caída general de las exportaciones, hasta ahora principal motor de la economía nipona, por la revalorización del yen y la crisis económica global.
El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, sugirió recientemente que el hecho de que el precio del dinero esté tan bajo en Japón da poco margen para que se rebaje y destacó que hay riesgos si se relaja la política monetaria.
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