La ley entró en vigor este lunes, sin contemplar las sugerencias del jefe del Estado, el conservador Aníbal Cavaco Silva.
La normativa establece la petición de divorcio sin consentimiento de uno de los cónyuges, que ahora podrá ser solicitado por las partes cuando exista separación de facto durante un año consecutivo, ausencia durante el mismo periodo o se dé alteración de las facultades mentales de uno de los miembros del matrimonio.
El texto recoge también como causa de divorcio cualquier otro hecho que, independientemente de la culpa de ambos miembros de la pareja, muestre la ruptura del matrimonio.
La medida aún no ha generado el primer divorcio.
En lo económico
La nueva ley aprobada en el país europeo prevé que a efectos patrimoniales en el momento del divorcio se establezca el régimen de separación de bienes adquiridos con posterioridad al matrimonio.
Además la ley estipula que cada cónyuge será responsable de su sustento tras la ruptura.
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