Fue un alivio importante, pero el resultado habría podido ser más positivo. Así reaccionaron los técnicos al resultado de la inflación durante noviembre en Colombia, cuando el Índice de Precios al Consumidor tuvo un alza de 0,28 por ciento, inferior al 0,47 por ciento registrado un año atrás. Como consecuencia, el acumulado de 12 meses llegó a 7,73 por ciento, bien por encima de la meta anual fijada por el Banco de la República entre 3,5 y 4,5 por ciento.
De seguir las cosas como van, el dato al final de diciembre sería de 7,5 por ciento, una cifra que deja contentos a pocos.
Sin lugar a dudas la culpa principal de ese resultado le corresponde a los alimentos. Por cuenta del salto en las materias primas a nivel mundial y de la cruda temporada de invierno, la comida acumula una subida de 12,95 por ciento, que ha golpeado con particular dureza a los colombianos de menores ingresos. De hecho, si se excluye ese capítulo, el incremento en el IPC es de 5,3 por ciento, una razón por la cual hay cierto optimismo para el 2009. Y es que después del descalabro de este año es claro que en materia inflacionaria solo hay campo para mejorar.
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