Aunque faltan todavía varias semanas para el 24 de diciembre, hay quienes quieren recibir a Santa Claus en forma anticipada. Ese es el caso de los presidentes de las tres grandes productoras de vehículos en Estados Unidos, General Motors, Ford y Chrysler, que están a la espera de la aprobación de un millonario paquete de ayuda por parte del Congreso. Según los voceros de las compañías, el dinero público es definitivo para evitar declararse en bancarrota pronto.
Si bien los problemas en el sector vienen desde hace rato, las cosas se han complicado debido al derrumbe en las ventas, como resultado de la recesión. De hecho, la industria tuvo un bajón de 37 por ciento en unidades en noviembre, lo cual obligó a recortes y cierre de fábricas. Ahora la intención es seguir operando con fondos gubernamentales, para lo cual GM desea 18.000 millones de dólares, Ford 9.000 y Chrysler 7.000, antes del fin del año.
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