La contracción de la economía mundial hace que el panorama de crecimiento colombiano para el 2009 no sea alentador.
En el ámbito interno, el primer reto lo enfrenta la autoridad monetaria. A pesar de los esfuerzos en política monetaria para contener el aumento en la inflación, al finalizar 2008 no se cumplirá la meta de inflación. En noviembre la inflación acumulada del año fue 7,20 por ciento, 2,7 puntos porcentuales por encima del rango superior de la meta.
El comportamiento del nivel de precios no responde necesariamente a un fracaso de la tasa de intervención como instrumento de política monetaria, más aún en los últimos meses los aumentos en esta tasa se han transmitido a la DTF.
De hecho, la mayor parte del aumento en el nivel de precios registrado en lo corrido de 2008 no se dio por un exceso de demanda.
En los primeros meses del año, el nivel de la inflación fue explicado por la temporada invernal que afectó el precio de alimentos esenciales de la canasta familiar -como los tubérculos- por una disminución de oferta.
Este efecto transitorio se habría superado al terminar la temporada invernal; sin embargo, el choque en los precios de bienes básicos como el petróleo y los alimentos de los que se extrae alcohol carburante, (por ejemplo, azúcar, maíz y soya), causaron un aumento adicional del índice de precios de alimentos y el precio de los insumos de producción.
Este hecho generó dudas sobre la efectividad de los instrumentos de política monetaria y el cumplimiento de las metas monetarias.
En la actualidad, la economía está desacelerada y los posibles efectos reales y financieros de la crisis mundial pueden contraer el consumo de los hogares en los siguientes meses.
Adicionalmente, los precios de los productos básicos han caído sustancialmente desde septiembre, y se espera que las presiones inflacionarias cedan más en el siguiente año.
Por lo tanto, se espera que el Banco de la República cambie el enfoque de política contraccionista a expansionista para reactivar la actividad económica y en el primer trimestre de 2009 haga reducciones en la tasa de intervención.
Teniendo en cuenta el rezago de la política monetaria, los efectos de estas acciones sobre el consumo de los hogares se verán en el transcurso del segundo semestre.
Ahora bien, en Corficolombiana no creemos que esta reducción se dé antes del siguiente año, específicamente en la reunión de diciembre 19. Una reducción de la tasa de intervención podría aumentar las expectativas de inflación que a su vez tienen efectos sobre la negociación del salario mínimo, generando efectos de segunda vuelta para el 2009.
Como resultado de este escenario, la DTF tendrá una tendencia descendente en 2009. En 2009 se estima un nivel promedio de DTF de 9,15 por ciento. Teniendo en cuenta que el 10 de diciembre entra en vigencia el nuevo esquema de encajes, los bancos tendrán menores incentivos para hacer captaciones a plazo.
Por lo tanto, no habrá una presión al alza de las tasas de captación de los CDT. Adicionalmente, la desaceleración económica aumentará la propensión marginal de ahorrar de los hogares, lo que hará que los bancos no hagan un esfuerzo en tasa para captar los recursos del público.
Esto, sumado a la menor tasa de intervención esperada para el próximo año, hará que la DTF disminuya en 2009.
En términos del mercado de renta fija, consideramos que se está presentando el escenario propicio para la valorización de estos títulos.
La menor demanda por créditos llevará a los intermediarios financieros a recomponer su activo, lo que incrementa la participación de las inversiones en su balance.
Si a este factor le sumamos las expectativas de tasas de interés e inflación a la baja, en Corficolombiana consideramos que existe un espacio de valorización importante para los títulos de renta fija. Sin embargo, ante esta percepción existen dos riesgos asociados al campo fiscal.
En primer lugar, una ampliación del déficit fiscal podría aumentar la percepción de riesgo creditico de los títulos de deuda pública, lo que hace que los inversionistas cobren una prima de riesgo adicional a este activo.
Adicionalmente, bajo un contexto de restricciones al crédito externo podrían aumentar las necesidades de financiamiento interno, aumentando la oferta de TES y presionando sus tasas de negociación al alza.
En el frente externo, la principal preocupación gira en torno de la duración de la recesión en Estados Unidos, Europa y la efectividad de las decisiones de política tomadas recientemente. Una lenta recuperación de Estados Unidos puede presentar un incremento, adicional al visto desde septiembre de 2008, de la aversión al riesgo de los inversionistas.
Ello llevaría a que se redujera la entrada de capitales de inversión en portafolio e IED al país, haciendo que el peso se depreciara de manera acelerada con respecto al dólar. Adicionalmente, se puede presentar una profundización del desbalance externo de la economía colombiana.
El déficit en cuenta corriente, en los últimos años financiado por IED, puede agravarse por una disminución de las exportaciones de Colombia al mundo como respuesta a una desaceleración mundial.
Igualmente, es posible que el volumen de las importaciones también disminuya; sin embargo, en un contexto de aumento en la tasa de cambio es difícil que el valor la caída en importaciones sea superior a la de las exportaciones.
Como consecuencia en 2009 Corficolombiana espera que el peso presente una devaluación anual de 18 por ciento, con una tasa de cambio promedio 2.374 pesos por dólar.
En este contexto de contracción de la demanda mundial el crecimiento económico de Colombia para 2009 se proyecta en 3,4 por ciento.
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