La federación sindical Afl-cio dijo que estos cambios de último minuto del presidente George W. Bush, que terminará su gobierno dentro de cinco semanas, "son una vergüenza y perjudican a las familias de trabajadores (estadounidenses) en toda la nación".
"Estos cambios van a debilitar los requerimientos para que los empleadores cumplan con las leyes de contratación de trabajadores, y van a bajar los salarios y perjudicar las protecciones de los trabajadores y los mecanismos de control de los trabajadores agrícolas", dijo John Sweeney, presidente de la federación.
El proceso de cambios en la llamada visa H-2A para esos trabajadores se inició en febrero pasado cuando la secretaria del Trabajo, Elaine L. Chao, anunció que se quería preservar "la vibrante agricultura estadounidense al dar a los granjeros una oportunidad de contar con un flujo ordenado y legal de trabajadores para sus cosechas".
Según Chao, hay 1,2 millones de trabajadores contratados en la agricultura estadounidense. Pero entre 600.000 y 800.000 son indocumentados y no había suficientes trabajadores oriundos del país para llenar las decenas de miles de empleos en la agricultura.
Con las reformas, los dueños de cosechas pueden contratar trabajadores extranjeros temporales a través del programa H-2A.
Pese a que este programa no tiene un límite, el año pasado solamente fueron contratados 75.000 trabajadores con esa visa especial. Los cambios al programa fueron emprendidos después que la reforma de inmigración fracasara hasta en dos ocasiones en el Congreso.
Publicidad