Según la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (Fiap) en el año corrido a septiembre, los fondos para pensiones en Latinoamérica bajaron 6 por ciento al pasar de 280.383 millones de dólares en diciembre a 263.140 millones de dólares nueve meses después.
En Colombia hasta esa fecha se presentaba un aumento de 2 por ciento, medido en dólares, pero vale la pena aclarar que en septiembre no había ocurrido la peor parte de la crisis, que en octubre hundió más la bolsa y encareció el dólar.
Entre enero y noviembre, las pensiones obligatorias colombianas, medidas en pesos, registraron una pérdida de 0,12 por ciento, lo que equivale a decir que por cada 100 pesos cotizados, se perdieron 12 centavos. Si bien es una cifra aún negativa, presenta una importante recuperación frente a los 3,33 pesos que se perdían al corte de octubre.
En Chile y Perú, hasta septiembre se habían desvalorizado 17 y 12 por ciento, respectivamente.
Así mismo está levemente por encima de México y Argentina; de hecho, en este país la mala rentabilidad de las pensiones llevó al Gobierno a tomar la decisión de quitarles su manejo al sector privado y pasarlo a manos estatales.
Sin embargo, los países a los que mejor les va en este campo son República Dominicana y Bolivia, cuyas pensiones, por el contrario, se han valorizado.
La explicación para ese resultado, en medio de semejante crisis, es que en el primer caso tienen prohibido invertir en el exterior y en el segundo porque tienen más del 70 por ciento invertido en papeles del gobierno boliviano.
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