Muy bueno que se haga una subasta por el tercer canal. Esta subasta no debe limitarse a los canales adicionales, sino a los canales actuales. Los beneficiarios de las licencias actuales deben someterse a las mismas reglas del juego, y participar en las subastas, en las mismas condiciones de los nuevos proponentes. Por otra parte, la CNTV debe adjudicar tantos canales como sea posible desde el punto de vista técnico. Ello tiene la virtud de ampliar las opciones de programación para el televidente.
Las bancas de inversión sobre las que se apoyó la CNTV llegan a la conclusión de que un cuarto canal no es viable, porque tendría pérdidas. Parten de la base de que el modelo de negocios va a ser el mismo para todos los canales. Por ello aplican los mismos porcentajes de costos de programación, administrativos y de ventas. Pero dejan de lado la posibilidad de que cada operador puede tener un modelo de negocios diferente. Un canal, por ejemplo, puede concentrarse en un nicho específico (los niños, los amantes del arte, etc.) y manejar estructuras de ingresos y de gastos diferentes. Si se aplicara la metodología de las bancas de inversión al mercado de revistas en Colombia, y partiéramos de un escenario en el que solo existieran dos de ellas (por ejemplo SOHO y Semana) no sería extraño que se llegara a la conclusión de que no habría campo sino, máximo, para otra más. El mismo ejercicio podría aplicarse para emisoras, para prensa diaria, etc.
Tampoco tienen en cuenta las firmas de banca de inversión que la llamada torta publicitaria para un medio específico puede crecer con el incremento en la oferta de canales. Es posible que el precio de la pauta baje, pero ello no se debe ver como inconveniente.
FRANCISCO AZUERO
Profesor U. de los Andes
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