El plan aún requiere la aprobación de los accionistas, que lo discutirán en posibles reuniones de emergencia el próximo mes.
El rescate está diseñado para impulsar las reservas de efectivo de los bancos y restaurar la confianza internacional sobre el sector bancario irlandés, que enfrenta un aumento en el número de préstamos impagos y un panorama poco prometedor en una recesión que tiende a agudizarse.
El Gobierno dijo que entregará 2.000 millones de euros al Allied Irish Banks PLC, el mayor banco irlandés, y la misma cantidad a Bank of Ireland, el segundo del país.
A cambio, el Gobierno recibirá acciones que otorgan un dividendo fijo de 8 por ciento (160 millones de euros) al año de cada banco, así como 25 por ciento de los derechos con voto en las juntas directivas de las dos instituciones.
El Anglo-Irish Bank Corp., que trabaja especialmente en préstamos y estuvo sujeto en gran medida al desplome en los mercados de los bienes raíces y de la construcción en el país, quedará bajo el control del Gobierno.
Las autoridades decidieron pagar 1.500 millones de euros (2.100 millones de dólares) en acciones preferenciales en Anglo-Irish que le devolverán 10 por ciento fijo en dividendos, o 150 millones de euros (210 millones de dólares) anuales. El Gobierno recibirá 75 por ciento de los derechos con voto.
Varios analistas consideraron que el Gobierno ofreció condiciones muy generosas en la asistencia a los bancos, pero expresaron dudas sobre si los 5.500 millones de euros serían suficientes.
Economía en problemas
La economía irlandesa entró súbitamente en problemas el año pasado. Para el 2009, el Gobierno espera que la economía baje al menos 4 por ciento, que el desempleo aumente más del 10 por ciento y que el déficit fiscal crezca ante una disminución en los impuestos.
Publicidad