Siguen sumándose elementos que confirman la desaceleración económica mundial. Los productores de todo el globo están sometidos a grandes presiones y despiden personal de a miles; numerosos bancos van a la quiebra y generan una restricción del crédito; las ventas de autos son muy bajas y esto podría llevar a la quiebra a más de una empresa automotriz.
Como consecuencia de todo esto, la confianza del consumidor y el gasto han disminuido y hay muy poca inversión.
"El panorama es negro. Lo único positivo es que probablemente ya no estamos al borde de una catástrofe financiera", explicó Olivier Blanchard, principal asesor económico del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Las condiciones se deterioraron tanto desde que el fondo emitió su informe semestral de octubre que publicó otro en noviembre, reduciendo del 0,5 al 0,3 por ciento el crecimiento que pronostica para los países desarrollados.
El FMI espera que el crecimiento de la economía mundial en conjunto sea del 2,2 por ciento en el 2009. En octubre había pronosticado 3 por ciento.
El Producto Interno Bruto (PIB) de las economías en desarrollo crecerá un 5 por ciento a pesar de la reducción en los precios de las materias primas, que golpearon con fuerza a los exportadores de petróleo.
El Banco Mundial (BM)pronosticó a principios de este mes que el PIB mundial se reducirá del 2,5 por ciento del 2008 al 0,9 por ciento en el 2009. Indicó asimismo que el crecimiento de los países en desarrollo bajaría del 7,9 por ciento del 2008 al 4,5 por ciento en el 2009.
"La desaceleración en las naciones en desarrollo es muy significativa porque la restricción del crédito afecta directamente las inversiones, que son uno de los principales pilares que sostuvieron el buen desempeño (de la economía) en el mundo en desarrollo los últimos cinco años", manifestó Hans Timmer, uno de los principales economistas del Banco Mundial.
El BM pronostica que el comercio mundial se reducirá en un 2,1 por ciento en el 2009. Sería la primera vez que ese índice baja desde 1982.
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