Los expertos habían predicho una caída del 6,6 por ciento, pero el dato finalmente publicado implica que desde septiembre la producción de la poderosa industria japonesa ha caído casi un 10 por ciento.
Japón nunca se había enfrentado a un dato así desde que comenzó a publicar este indicador en febrero de 1953.
La razón principal es la brutal caída de la demanda de un mundo en crisis, sobre todo en las principales economías importadoras de los productos japoneses.
A este panorama se une el dato de que en noviembre en Japón había 100.000 parados más que en el mismo mes del año anterior.
El dato del paro, el 3,9 por ciento, parece envidiable mirado desde otras latitudes, pero Japón es una economía con un paro tradicionalmente muy bajo.
En noviembre, por cada 100 japoneses que buscaban trabajo, las empresas del gigante país asiático tan sólo ofrecían 76 puestos de trabajo.
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