Con esto, la refinería reducirá la tarifa de renta de 33 por ciento a 15 por ciento, no pagará IVA ni arancel para la importación de mercancía.
De esta manera se le da un empujón más a este proyecto, el cual no ha estado ajeno a las dificultades de la crisis externa por el cierre del crédito y por el encarecimiento de los precios internacionales del acero.
La ampliación de la Refinería de Cartagena busca volver al complejo más competitivo y estima que en la próxima década se pasará de procesar 75.000 a 180.000 barriles diarios de crudo.
En la Refinería de Cartagena son socios Ecopetrol y la empresa Glencore, que tiene el control.
Este proyecto se suma a otras 40 zonas que han sido aprobadas en el último año y medio, que implican inversiones superiores a 10 billones de pesos y generarán 40.000 nuevos empleos.
De estos, 30 ya recibieron declaratoria, pero 11 están pendientes de iniciar la construcción, entre los que se encuentran Vidrio Andino, la Terminal de Contenedores de Buenaventura y Acerías Paz del Río.
Al tiempo, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, hay 18 zonas francas que ya comenzaron obras.
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