En el pasado Salón del Automóvil de Bogotá, María Beatriz Umbarilla* no tuvo que dar muchas vueltas para remplazar su carro de producción nacional modelo 2003.
Casi de inmediato, en la entrada, quedó seducida por uno de origen francés y de reconocida marca que le ofrecieron con el mismo precio y características de uno de fabricación nacional.
Aunque en los días posteriores a los que 'pisó' el negocio estuvo a punto de dar reversa, debido a temores como a pocos repuestos o concesionarios especializados, el precio, el confort y opiniones a favor de amigos no la dejaron desistir, y hoy rueda contenta con su carro 'galo' por las calles bogotanas junto a su mascota, que con lamidos en la mano parece demostrarle que también está a gusto con la nueva adquisición.
La compra de María fue quizá una de las últimas que pudieron hacer los compradores nacionales con base en un dólar barato porque la fiesta de los precios bajos de los automóviles, especialmente los de origen importado, terminó.
El efecto sobre el sector automotor ha sido un aumento en los costos de las ensambladoras y los importadores, que deben desembolsar más pesos para pagar los dólares, y por tanto subieron los precios al consumidor.
La situación cambiaria actual también plantea el interrogante de si el aumento de precios, que también incluye a los vehículos nacionales, profundizará la caída que ha tenido en los últimos meses el mercado automotor.
¿Continuará también el mayor peso de los importados sobre las ventas totales? Por ahora sí, pero es probable que a medida que transcurran los meses se reduzca. Por ejemplo, en noviembre pasado el 62,9 por ciento de los vehículos vendidos en el país al detal correspondió a esos modelos, porcentaje que según la consultora Econometría no se aleja mayormente del observado en los cinco meses anteriores (63,5 por ciento) y los dos últimos años (63,7 por ciento).
El presidente de GM Colmotores, Santiago Chamorro, señala que en su empresa el nivel de producción local está entre 65 y 70 por ciento y la idea es llevarla este año a 75 por ciento.
"Aunque ahora sube la producción nacional, en épocas de revaluación no podíamos dejar de aprovechar la coyuntura, aunque hacemos todo lo posible para ofrecer producto nacional", agregó el empresario.
No obstante, estima que los precios de los autos nacionales deben ser atractivos para el consumidor, ya que a pesar de que los importados suban de valor siempre serán una competencia importante. Por tanto, no debe ser el único escenario sobre el cual los productores nacionales manejen sus expectativas de ventas.
El presidente de Sofasa Renault, Germán Camilo Calle Sánchez, dice que las expectativas de su empresa para este año a nivel de industria es que se coloquen unas 200.000 unidades, con una reducción de 21.000 con relación al 2008. La proyección preliminar de la compañía es que se vendieron en el país cerca de 221.000 carros el año pasado.
"Aún así, Renault tiene una expectativa de participación del mercado del orden del 16 por ciento en 2009, lo que representaría un crecimiento de 3 puntos porcentuales con respecto a 2008", agrega el directivo.
De los 28.730 autos que colocó Sofasa Renault en el 2008, el 60 por ciento los importó y el 40 por ciento los produjo en su planta de Itagüí (Antioquia).
¿A qué atribuye el buen momento que tuvieron en 2008 los vendedores de carros importados? "Especialmente a la revaluación del peso frente al dólar que durante buena parte del año se presentó, favoreciendo a los importadores que no tienen valor agregado nacional y sus costos son prácticamente en divisas".
El directivo también considera que dado el comportamiento de la moneda estadounidense en los últimos meses y la proyección de un dólar fuerte para 2009, se revertirá el comportamiento del mercado automotriz y se verá favorecida la producción nacional de automóviles.
"Eso es beneficioso para el país porque en estos momentos la prioridad es la generación de empleos calificados", añade.
Por su lado, Jorge Alejandro Mejía, gerente general de Finandina, entidad cuya cartera es 100 por ciento financiación de vehículos, una parte de origen extranjero, afirma que la desaceleración de las ventas de carros no desfocalizará a la entidad, que inclusive fortaleció los centros de servicios para tratar de elevar el porcentaje de personas naturales en su cartera.
"Con la caída de las ventas de autos sí se le reducen los ingresos, pero con las financieras no pasa nada porque la cartera ya está constituida y generalmente es de 40 meses", dice.
"Obviamente, la devaluación elevó los precios de los automóviles importados y los nacionales ganan competitividad, por lo que espera para el 2009 que el valor promedio de financiación suba", sostuvo.
Sin embargo, el ejecutivo le apuesta a una caída de solo 10 por ciento en las ventas automotrices del 2009 con respecto al 2008. Y con base en cifras de 2007, dice que el mercado tiene potencial de crecimiento tanto para autos importados como nacionales porque las ventas por cada 1.000 habitantes fueron de seis vehículos, cuando en Ecuador se ubicaron en 7; en Brasil, en 12; en Venezuela, en 24; en Chile, en 15; y en Argentina, en 14.
"La caída del 2009 la veo asociada más al aumento de las tasas de interés y los precios. Obviamente, esperamos que se flexibilicen más las tasas de interés del Banco de la República porque ya no están impactando la inflación; y han bajado los precios del petróleo", dijo.
Fuentes de Ssangyong Motor Colombia, representante de la marca coreana Ssangyong, especializada en utilitarios deportivos, aseveran que tuvieron un crecimiento de 11,5 por ciento el año pasado y colocaron 1.855 unidades. No lo atribuyen al dólar barato que primó buena parte del año sino a la aceptación de la misma y su tecnología propia, como una caja automática de 6 velocidades fabricada por Mercedes Benz en la mayoría de sus modelos.
*Nombre cambiado.
Publicidad