Hace un par de años, el Centro de Altos Estudios del Sistema Músculoesquelético (Cesme) y la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (Sccot), con el apoyo de Spring, realizaron un estudio para relacionar la dureza del colchón con la mejor distribución del peso corporal sobre su superficie, pues cuando una persona se acuesta, los músculos deben relajarse para proporcionar descanso.
Lo primero que encontró el estudio es que los colchones más rígidos no logran este resultado, lo que sí se alcanza con los semirrígidos.
Desde el punto de vista biomecánico, esto se explicaría porque una superficie completamente rígida tendería a aplanar por completo la columna vertebral, en contra de las curvaturas naturales que ésta tiene.
Por el contrario, un colchón demasiado blando adoptaría la forma del cuerpo que se apoya en él, incrementando desbalances y aumentando deformidades musculares.
Un colchón semirrígido no solo permite que los músculos se relajen, sino que evita que las molestias aumenten.
Cuando se duerme hay puntos de presión que el colchón debe amortiguar. Por ejemplo, si se duerme de lado, estos están en la cola y los hombros, pues allí el cuerpo concentra mayor peso. Al dormir boca arriba, los puntos de presión están en la cola, y boca a bajo, en el pecho.
Para tener en cuenta
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