El estadio cosechó elogios por su osado diseño, una maravilla de ingeniería que linda con la escultura.
Símbolo del creciente poderío chino, despierta dudas en algunos de que llegue a recobrar alguna vez los 450 millones de dólares que el Gobierno gastó para construirlo, particularmente en momentos en que declina la economía.
Todavía no ha atraído espectáculos de primer nivel, no tiene inquilinos permanentes y solo se ha anunciado un evento para este año: la ópera Turandot, de Puccini, dirigida por Zhang Yimou, que se ofrecerá el 8 de agosto, el aniversario de la ceremonia inaugural.
La situación preocupa a la compañía que administra el estadio. El Consorcio de Operaciones del Estadio CITIC dice que el estadio podría generar ingresos anuales por 30 millones de dólares, aunque reconoce que es un pronóstico optimista.
Puede que preocupe al gobierno comunista chino, pero o no a los visitantes. "No tengo claros los planes para el estadio, pero supongo que albergará muchos acontecimientos culturales y deportivos", opinó Gao Yunfei, un visitante.
La pintura ya se está descascarando en algunos sitios dentro del estadio y el hollín empaña el entramado.
Pese a las decoraciones navideñas, el estadio es básicamente un lugar triste, particularmente en lo más crudo del invierno.
Mientras tanto, la mayoría de las sedes temporales de los Juegos Olímpicos del 2008 será demolida. Algunas de las permanentes han hallado nuevos usos, particularmente las sedes de la natación y el tenis.
Un nido muy costoso
El alquiler del Estadio Nacional de China resultó demasiado costoso para atraer al principal club de fútbol de la ciudad, Guo'an, que desistió de jugar en el estadio, el cual sue construido paara recibir a cerca de 91.000 espectadores. Algunos aseguran que hay planes de reducir su capacidad a 80.000.
Publicidad