El dispositivo, basado en las tecnologías de pantalla de cristal líquido (LCD) y de diodo emisor de luz (LED), se probará en pacientes con discapacidad visual y costará menos de 500 dólares.
Todo comenzó con una visita de la científica al oftalmólogo cuando era completamente ciega.
Para determinar si tenía alguna parte de la retina no dañada, el especialista miró en el interior de sus ojos con un oftalmoscopio de escáner láser, SLO en sus siglas en inglés.
Con este instrumento proyectaron una simple imagen directamente en la retina, más allá de las hemorragias del ojo que contribuyeron a su ceguera y Goldring pudo verla.
A partir de aquí, utilizó el aparato, que cuesta más de 75.000 euros, para otras expriencias visuales: ver la cara de su médico, por ejemplo.
Y fue entonces cuando se propuso desarrollar una máquina más accesible y práctica, consiguiendo en 2006 una primera versión de sobremesa que cuesta unos 3.000 euros.
Ahora ha terminado una versión portátil relativamente barata porque sustituye el láser del SLO por una fuente de luz de alta intensidad mucho menos costosa, el LED.
La máquina mide 12,7 centímetros cuadrados y se utiliza con un trípode flexible en cuya parte superior se instala una cámara digital.
Las imágenes que capta la cámara viajan a un LCD iluminado por LED y esa información visual se concentra en un pequeñísimo punto de luz que se proyecta en el ojo.
Goldring ha probado con éxito su creación, pero ahora es el momento de que otras personas con problemas visuales hagan lo propio y demuestren finalmente su eficacia.
La científica se muestra emocionada no solo porque puede salir a pasear con este dispositivo, sino porque además este le permite tomar fotografías y verlas después, algo que le deja expresarse visualmente con su ojo ciego.
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