Durante mis cinco años en Wall Street tuve el privilegio de trabajar con Renato Grandmont, el hombre que puede ser fácilmente denominado como el padrino del gobierno corporativo.
En mayo del 2001 Grandmont publicó un reporte sobre 72 compañías latinoamericanas, una de ellas colombiana, que fue visto como pionero y controversial. Aquellas compañías que obtuvieron un puntaje bajo, obviamente se enojaron.
La comunidad inversionista acogió los resultados de este reporte y prontamente le solicitó a Grandmont que realizará este tipo de informes para otras regiones del mundo.
En el primer semestre de 2008 tuve la buena fortuna de almorzar con Renato, quien estaba de visita en Colombia para discutir el tema con instituciones locales, y le pregunté sobre la posibilidad de realizar un informe de este tipo en Colombia.
Mientras él creía que sería una gran idea, nosotros concluimos que a raíz de las complejidades que presentan los esquemas de propiedad cruzada de varias compañías colombianas, sería mejor enfocarse en evaluar uno de los pilares del gobierno corporativo, la distribución de información a inversionistas.
Con esta idea en mente en agosto de 2008, y con la ayuda del Departamento de Investigaciones Económicas de Interbolsa, comencé el estudio de 18 compañías locales con el objetivo de producir un informe centrado en analizar cómo manejaron los emisores los resultados del tercer trimestre de 2008.
Observamos cómo reportaron las compañías, cómo distribuyeron la información y cuáles espacios de interacción proveyeron a los inversionistas en forma de conferencias telefónicas y/o presentación de resultados.
Durante los cuatro meses (agosto - diciembre de 2008) mantuvimos bajo observación la forma en que los Gerentes de Relación con Inversionistas, o su equivalente, manejaron la información y estuvimos pendientes de cualquier práctica que fuera contraria a la filosofía de un buen gobierno corporativo.
Tal como lo he escrito antes, las compañías colombianas han recorrido una gran parte del camino, pero aún falta trabajo por hacer.
Invitamos a las compañías a que acojan los resultados de este informe y a que lo usen como un mapa de lo que deben hacer para satisfacer las necesidades de información de inversionistas locales y extranjeros.
El resultado general en cuanto al orden de las compañías arrojó varias sorpresas.
Generalmente las grandes compañías, quienes tienen mayor exposición a inversionistas extranjeros, entienden mejor lo que tienen que hacer en términos de información y usualmente, destinan más recursos.
Sin embargo, muchos de los aspectos a mejorar no demandan grandes inversiones y simplemente requieren de un mejor entendimiento de las necesidades y de algo de gestión.
Es claro que en Colombia no hay suficientes gerentes de relación con inversionistas de tiempo completo, generalmente esta no es su actividad principal, son difíciles de contactar y no cuentan con un equipo de apoyo.
Al final esta falta de gerentes de relación con inversionistas reconvierte en un obstáculo, porque los inversionistas no invierten en compañías con las cuales no pueden mantener un contacto regular.
Las compañías colombianas son laxas con lo más mínimo, solo cinco de los 18 emisores evaluados anuncian la fecha esperada en que reportarán información.
Los emisores aún caen en la trampa de reportar cifras acumuladas en vez de hacerlo en forma trimestral, lo cual es un gran retroceso desde la óptica de los inversionistas institucionales y analistas. Información del trimestre no acumulada debería ser la regla para todos los emisores.
El 72 por ciento de las compañías emitieron comunicados de prensa, pero éstos frecuentemente contienen muy poca información, estos comunicados deberían ser interpretados como una oportunidad para contarle al mercado para dónde va la compañía y de mantener bien informados a los inversionistas.
Menos de la mitad de los emisores estudiados tuvieron conferencias telefónicas y exactamente la mitad realizaron presentación de resultados, ninguna de estas alternativas son costosas, especialmente si las conferencias telefónicas son exclusivamente para inversionistas locales.
La falta de estos espacios de interacción con inversionistas se debe más a gestión que a costos.
Para una compañía que desee realmente informar a sus accionistas alguna de estas alternativas debe estar presente.
Durante los cuatro meses hubo varias notables violaciones a las prácticas de un buen gobierno corporativo, las cuales no detallamos, pero las compañías deben asegurarse que:
* La información debe ser publicada primero en Simev (Superintendencia Financiera).
* Que haya alguien disponible para hablar con inversionistas el día en que se hagan anuncios importantes para la compañía.
* Que el anuncio de nuevos proyectos contenga la información necesaria para las necesidades de inversionistas y analistas.
* Las conferencias telefónicas para inversionistas deben atenderse lo más pronto posible, el tamaño de los fondos que administra el inversionista debe ser irrelevante.
El resultado general de este estudio es que, mientras los resultados distan bastante del nivel ideal, están en línea con lo esperado, y que gran parte de los errores se deben a la falta de entendimiento de lo que esperan los inversionistas, especialmente extranjeros, de las compañías en que invierten.
Existe otra falencia en esta materia y es entender que un buen gobierno corporativo significa mucho más que firmar un acuerdo y publicarlo en la última página de los reportes o de las presentaciones.
En los últimos años Colombia ha emergido de una penumbra en términos de información y aún algunos emisores persisten en permanecer en la oscuridad. Durante los últimos tres años ha habido un notable avance, sin embargo, el vital tema de transparencia es un trabajo en proceso.
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