"Como somos un todo, cuando se carga un peso excesivo se afectan también las piernas", dice la especialista en biomecánica Diana Stefi.
Y es que el esfuerzo en flexionar y extender cambia la forma de caminar y el paciente se cansa más rápido o sufre desgarres musculares. "Esto trae consecuencias que se ven en el largo plazo en la dificultad para realizar las actividades cotidianas", añade.
Por eso, si una persona nota que a diario la carga que lleva es exagerada, recomienda practicarse un examen que consiste en poner unos marcadores con los modelos de cómo camina, con distintivos para estudiar su patrón de marcha: si se inclina hacia un lado y qué defectos tiene.
Una vez se conocen estos valores, se prueba con diferentes pesos hasta llegar al 10 por ciento. En ese punto, no se detectan cambios significativos, la persona se siente cómoda y tampoco hay gasto calórico.
Posteriormente, se hace una reconstrucción detirdimensional para evaluar el esfuerzo y saber cuánto es lo máximo que el paciente puede cargar y en qué tipo de maleta. Para los niños, por ejemplo, son ideales las de ruedas.
"En Italia, por ejemplo, los colegios han reglamentado los pesos adecuados en los colegios para obtener esa información. En los aeropuertos también se están implementando medidas para limitar el peso. Y hacia allá va esta investigación", sostiene.
Cabe recordar que las más afectadas con la carga excesiva son las personas sedentarias, y son quienes más tienen que cuidar su postura.
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