De esta forma, la FAO busca que se retome la popularidad de materiales como el yute, el lino y el estropajo, entre otros, presentes en la vida diaria, pero despreciados muchas veces, pues la tendencia hacia las fibras sintéticas ha sido la constante en los últimos 50 años con el desarrolo de la industria química.
La FAO consideró que debe crearse conciencia y estimular la demanda de fibras naturales, dada la eficacia y sostenibilidad de estas industrias.
Además, llamará a la atención de los gobiernos para que promuevan y financien su cultivo, mientras trabajan en la construcción de cadenas productivas que respondan a la oferta del sector agrícola y a la demanda de la industria.
Como fibras naturales la FAO define a las de origen vegetal o animal que pueden transformarse en hilos para la fabricación de textiles.
Las de origen animal son las lanas de ovejas, las cabras y los conejos y el capullo del gusano de seda; las de origen vegetal se obtienen del tallo, la hoja o las semillas de diversas plantas como el algodón, el yute, el lino y el fique, entre otras.
En general sus usos han sido en prendas de vestir, la tapicería y otros textiles de consumo, lo mismo que como materias primas de las industrias papelera y automotriz.
"Aparte de su importancia para el consumidor y de sus diversos usos industriales, las fibras naturales son una fuente de ingresos para los agricultores.
"En ciertos casos se producen en grandes explotaciones en los países desarrollados, mientras que en las naciones en desarrollo y menos adelantadas el producto de la venta y la exportación de estas contribuye a los ingresos y la seguridad alimentaria de los agricultores y los trabajadores", dice un informe de la FAO.
Por ejemplo, el algodón es de gran importancia económica en los Estados Unidos, China, India, Pakistán, Brasil y Turquía.
El yute (Corchorus capsularis) en India, Bangladesh, China y Nepal, el sisal (Agave sisalana), también llamada henequén, en Tanzania, Brasil, Ecuador, Kenya, China y Venezuela y el fique (Furcraea andina) en Colombia, Ecuador y Venezuela.
Según el Ministerio de Agricultura, el mercado mundial de las fibras vegetales en el mundo disminuyó su dinámica de producción y comercio internacional durante las décadas de los años 70, 80 y 90.
La caída más notable se reportó para el sisal que pasó de 781.556 toneladas en 1970 a 313.457 en 2004, con un ritmo de merma anual de 3.16 por ciento y una caída total del 60 por ciento.
De otra parte, la producción de yute se ha mantenido relativamente constante con una tasa anual de crecimiento del 0,7 por ciento.
La FAO también incluirá al muy colombiano estropajo (Luffa fricatoria), fibra que tiene diferentes usos industriales, caseros y artesanales, tales como la fabricación de cascos para amortiguar el sonido y toallas o guantes para restregar el cuerpo.
Las fibras y sus diversos usos
Según un informe de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, los vegetales que aportan el mayor volumen de fibras y su uso son:
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