"2009 no va a ser un año fácil", comentó la vicepresidenta del gobierno socialista María Teresa Fernández de la Vega tras el concejo de ministros, que aprobó estas nuevas previsiones económicas.
España entró en el curso del 2008 en un periodo de crisis económica causada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional.
Prácticamente todos los indicadores económicos están en negativo y el Gobierno se ha visto obligado a revisar sus previsiones hechas en julio. En ese entonces, el Gobierno preveía todavía una tasa de crecimiento del PIB del 1 por ciento para el 2009, hipótesis sobre la que elaboró su presupuesto.
El Gobierno español esperaba en julio que el desempleo, que no para de subir y que se situó en el 11,33 por ciento en el tercer trimestre del 2008, fuera del 12,5 por ciento en el 2009.
Respecto a las cuentas públicas, sobre las que el Pacto de Estabilidad europeo impone un límite de déficit del 3 por ciento del PIB para los países de la Eurozona, el ministro de Economía, Pedro Solbes, consideró en septiembre que podrían registrar un déficit en torno del 2 por ciento.
El Gobierno cree ahora que debido al deterioro constante de la economía, las cuentas públicas de 2008 podrían registrar un déficit del 3,4 por ciento y alcanzar un nivel de déficit del 5,8 por ciento en 2009.
Y esto después de tres años seguidos de superávit presupuestario hasta 2007.
Para los próximos años, el Ejecutivo prevé unos déficits del 4,8 por ciento en el 2010 y del 3,9 por ciento en el 2011.
La economía española sale de una década de fuerte crecimiento, que hizo de ella uno de los países más dinámicos de Europa, con un crecimiento alto, del 3,7 por ciento en el 2007.
El Gobierno prevé que el crecimiento del 2009 será del 1,2 por ciento, por el crecimiento registrado en el primer semestre, ya que en el tercer trimestre el PIB tuvo un crecimiento negativo del 0,2 por ciento.
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