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Miercoles 15 de Febrero de 2012

¿Por qué el desempleo no importa?

¿Será posible que en algún momento Colombia se conecte mejor con lo que sucede en el resto del mundo? Las explicaciones para este encierro han sido ampliamente reconocidas, pero no por ello son satisfactorias.

La dinámica nacional concentra la atención en los problemas internos, pero ahora que aislarse no es posible, esta postura tiene que revaluarse y dejar espacio y tiempo para mirar lo que acontece en el mundo, porque tarde o temprano eso mismo sucederá en el país.

Al revisar la prensa estadounidense es evidente que el gran tema en Estados Unidos, país con el que se supone vivimos conectados, es la crisis creada por el desempleo. Más aún, todos los analistas plantean no solo la profunda gravedad de la situación económica actual, sino la llegada a lo que se ha denominado su tercera etapa, el altísimo desempleo.

La primera fase fue la caída del sector de la vivienda, la segunda, la frenada del crédito y la tercera, que tiene a todo el país en jaque, el incremento inusitado en la desocupación. Las cifras conocidas a comienzos de enero son realmente espeluznantes: en diciembre perdieron su trabajo 524.000 personas y para el año completo, cifras preliminares que pueden elevarse hablan de 2,6 millones de empleos perdidos. Como si esto no fuera ya suficientemente grave, los especialistas han anunciado que estas grandes pérdidas de trabajo se continuarán observando en niveles similares a los de diciembre, durante todo el primer trimestre de 2009.

Estas cifras son las más altas en 16 años, y una situación similar no se vivía desde la Segunda Guerra Mundial. Por todo ello, el plan de recuperación del presidente electo, Barack Obama, que es de corte claramente keynesiano, se centra en la generación de 4 millones de empleos con una clara política anticíclica.

A esta realidad, que sin duda tendrá efectos sobre la economía de los países latinoamericanos, y Colombia no será la excepción, se suma otra muy seria. Contrario a lo afirmado inicialmente, los países emergentes que lo hicieron bien serán los más perjudicados por la crisis, y de nuevo Colombia, que no lo hizo tan bien, tampoco será la excepción. La razón ha sido analizada por economistas de la región como Guillermo Calvo, entre otros, que observan la situación desde Estados Unidos; parte de la bonanza obedeció al gran flujo de inversión extranjera que llegó a estas economías. El Gobierno colombiano siempre ha mostrado esta realidad, una impresionante entrada de capital foráneo en los últimos años, como un resultado de su política de Seguridad Democrática.

Pues bien, según estos analistas, todos estos recursos buscarán las inversiones más seguras y estas solo se encuentran en los países desarrollados, como los bonos del Gobierno estadounidense, de los gobiernos europeos y del Japón.

En otras palabras, uno de los motores de las economías de países en desarrollo se apagará necesariamente, y este fenómeno no se ha tomado en cuenta en Colombia. Chile, país que se reconoce como de los más serios en el manejo macroeconómico, con grandes reservas para actuar en la crisis, ya tiene listo un paquete de medidas para enfrentar la crisis, pero el Gobierno colombiano ni se inmuta. Un pecado que todos los colombianos pagaremos muy caro.

Frente a estas y otras realidades igualmente preocupantes como la baja del precio del petróleo y las menores remesas de emigrantes que perderán sus empleos gracias a la recesión, países como México y Venezuela ya son reconocidos como dos grandes perdedores en la región con tasas de crecimiento, o bien negativas en el primero, o de solo 1 ó 2 por ciento en el segundo.

Obviamente, será el empleo el primero que pagará el costo como de hecho ya está sucediendo no solo en Estados Unidos, sino en la Unión Europea, especialmente en España.

La pregunta que surge es ¿por qué en Colombia no se está dando un debate sobre las políticas necesarias para frenar o por lo menos disminuir el costo de la crisis mundial y, menos aún, por qué el desempleo, ya suficientemente alto, no trasnocha al Gobierno? ¿Por qué la desocupación de millones de colombianos no importa?

Nunca el Gobierno ni el presidente Uribe han valorado realmente la importancia del empleo, no solo para la economía, sino para los individuos, y todo lo tratan de resolver con limosnas. Duplicar o triplicar Familias en Acción es la respuesta que vive en la boca de los funcionarios de este Gobierno, sin reconocer que sus ingresos fiscales serán una de las primeras víctimas de la desaceleración seria de la economía colombiana. Y la duda es aún mayor, porque se insiste en que no se reducirán los grandes recursos que se destinan actualmente a la Seguridad Democrática. ¿De dónde saldrán entonces estos recursos? En qué mundo vive el equipo económico, es la preocupación de muchos. La única forma real de enfrentar una crisis como la actual, que cada día se considera más grave en las economías industrializadas, es con una estrategia que genere empleo, porque es la única forma de poder construir proyectos de vida para cada individuo. Y las políticas anticíclicas, como las que está proponiendo el futuro presidente Barack Obama, no aparecen por ninguna parte. Por el contrario, se va en contravía como está sucediendo con el precio de la gasolina, que se mantiene alto para que el gasto desordenado del Gobierno continúe y se debilite una vez más la demanda interna, lo que aumentará el desempleo.

Por enésima vez, ¿dónde está el equipo económico del Gobierno que debería estar encerrado proponiendo políticas que estimulen el empleo que está de capa caída en Colombia, aun antes de la desaceleración de la economía? ¿Será que ya se acostumbraron al 2 por ciento de crecimiento que se espera en el 2009 y creen que el país se tragará ese sapo simplemente por la alta popularidad del Presidente? A su vez, la famosa estrategia de impulsar la infraestructura, que sería muy positiva, ¿será posible con un ministro que durante más de 6 años ha sido incapaz de manejar esa cartera?

Basta con que alguien en el Gobierno abra la primera página de The New York Times para que se dé cuenta de la gravedad de lo que se avecina, mientras el Gobierno nacional sigue concentrado en la microgerencia y sus candidatos se limitan a ofrecer consejos comunitarios todos los días de la semana. ¿En qué mundo vivirán los uribistas? Definitivamente en aquel donde la gente común y corriente, esa que vive de la posibilidad de un empleo decente, no existe. Por esta razón el desempleo no importa.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
16 de enero de 2009
Autor
CECILIA LÓPEZ MONTAÑO Senadora

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