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Miercoles 15 de Febrero de 2012

Gaza: Israel en la encrucijada

 Resulta doloroso el conflicto de Gaza para quienes opinamos que el Occidente ha contraído una deuda con el pueblo judío por cuenta de 19 siglos de persecución antisemítica, incluida la Shoah, y creemos en el derecho de Israel a contar con fronteras reconocidas y seguras, pero también en igual derecho para la nación palestina y en los Derechos Humanos de su sufrida población civil. Tanto la cruenta intervención israelí como la intransigencia de Hamas obedece a una perversa lógica de guerra.

Hamas se diferencia fundamentalmente de Al Qaeda por ser un movimiento a la vez nacionalista y religioso: no apunta a recrear el Califato, sino a liberar a Palestina, islamizándola. Exigirle abandonar el uso de la violencia y reconocer a Israel y los Acuerdos de Oslo (1993), como lo hacen con sobrada razón el Occidente e Israel, es pedirle renunciar a su misma esencia.

Hamas sí reconoce la 'realidad de Israel' pero es irredentista con Palestina, considerada waqf (bien árabe y musulmán), y descarta una paz permanente. Admitiría una 'tregua larga' (20 años) entre Israel y una Palestina con alcance territorial 'pre 1967' y Jerusalén Oriental como capital.

Hamas ganó adeptos entre los palestinos por: el fracaso de las negociaciones de paz (1993-2000); la II Intifada (2000-05), la corrupción de Fatah; y, tras la toma de Gaza por Hamas, la 'tenaza' de Israel y Fatah contra este (sitio israelí a Gaza, con restricciones al intercambio comercial y humano; represión de Fatah contra Hamas en Cisjordania).

También: la falta de avance absoluta en resolver la problemática israelo-palestina, contribuyendo a este estancamiento tanto los atentados terroristas de Hamas como la interinidad política en Israel, la desastrosa incursión en el Líbano (2006) y la ausencia de 'acuerdo humanitario' para liberar a millares de militantes de Hamas en cárceles israelíes. Todo ello condujo a Hamas a no prorrogar la tregua de junio del 2008, reanudando hostilidades.
Para Israel, aún pesa el trauma de la Shoah: los 6 millones de judíos muertos representaban los 2/3 de quienes vivían en territorios ocupados y más de la mitad de la población israelita mundial. El pequeño país (7,4 millones, incluidos 5,4 millones de judíos) enfrenta potencialmente a 350-400 millones de árabes y hasta 1.500 millones de musulmanes.

En este contexto, impera una 'aritmética de guerra' similar a la de Estados Unidos después del trauma del Vietnam, en donde murieron 58.000 de sus ciudadanos frente a 2,6 millones de vietnamitas, para una relación de 1 a 45.

Desde entonces, la opinión pública norteamericana exige que baje el 'peso relativo de sus muertos': a 1/500 en la Guerra del Golfo, 1/200 en Afganistán y 1/260 en Irak. Así también se explica la vasta desproporción entre las víctimas israelíes del actual conflicto y las palestinas, 77 veces mayores.

El que tan desigual mortandad resulte inaceptable para la opinión mundial y regional, así la exija la israelí, socava a Fatah y los estados árabes moderados, y aleja una paz duradera. Israel ha debilitado al 'Hamas militar', pero fortalecido al político y religioso, su nuevo interlocutor.

tomasuribemosquera@gmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
19 de enero de 2009
Autor
TOMÁS URIBE MOSQUERA Consultor internacional

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