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Domingo 27 de Mayo de 2012

Dos malos resultados

Realmente preocupantes resultaron las cifras sobre el comportamiento de la industria y del comercio al por menor hasta noviembre pasado, dadas a conocer por el Dane. Como si hubiera dudas de que la desaceleración de la actividad económica en Colombia es un hecho, la entidad entregó un parte inquietante relativo a dos sectores claves, que en los últimos meses pasaron del estancamiento al terreno negativo.

En el caso de la actividad manufacturera, el desplome es particularmente notorio, pues al cabo de haber crecido a tasas cercanas al 11 por ciento en el 2006 y 2007, el acumulado para los primeros 11 meses del 2008 ya va en una caída de 3 por ciento. En ese resultado tuvo mucho que ver lo ocurrido en noviembre, cuando la descolgada fue del 13,3 por ciento frente a igual periodo del año precedente, un dato que no se veía desde las épocas oscuras de la recesión de la década pasada. En ese mes, apenas 12 de los 48 subsectores analizados por el Dane tuvo números en negro, siendo el peor desempeño el de la producción de vehículos automotores, con una disminución de casi el 54 por ciento en términos reales.

A la luz de lo ocurrido en la industria, lo sucedido con el comercio al por menor no se ve tan mal. Así, las ventas disminuyeron 2,9 por ciento en noviembre, pero en el acumulado del año el saldo todavía es positivo en 1,1 por ciento. De hecho, si en el mes anotado se excluyen los vehículos, se habría registrado un alza de 0,94 por ciento. Dicho lo anterior, eso no disimula el contraste con los tiempos de auge reciente, que están en la memoria de muchos colombianos. Lo reportado por el Dane confirma que la crisis ya está aquí y que ahora el desafío es limitar sus daños.

Hecha esa afirmación, también es importante no caer en el desespero. Por ejemplo, en el sector manufacturero hubo tres hechos en el 2008 que golpearon mucho al ramo, aparte de la pérdida de dinámica de la demanda. El primero de esos elementos fue la huelga de Cerro Matoso que resultó costosísima, no solo porque la empresa no pudo aprovechar el auge en los precios del níquel antes de que estos comenzaran a bajar, sino porque su parálisis afectó las compras de electricidad y otros insumos. El segundo tema tuvo que ver con la restricción en las ventas de vehículos a Venezuela, que golpeó a todas las ensambladoras.

En parte, la caída de noviembre fue más extrema, porque a finales del 2007 las plantas nacionales trataron de enviar la mayor cantidad posible de automóviles al otro lado de la frontera, antes de que las limitaciones entraran en vigencia, con lo cual la base de comparación es alta entre un año y otro. Un último hecho fue la parálisis de los ingenios azucareros debido a la inactividad de los corteros de caña, que también influyó sobre el propio dinamismo del Valle del Cauca.

¿Quiere decir eso que si todo regresa a la normalidad las cifras del 2009 van a ser favorables? No necesariamente. Tanto las encuestas hechas entre consumidores y empresarios muestran que la demanda interna está de capa caída, lo cual se suma al difícil panorama internacional. Pero lo cierto es que por fuerza de las circunstancias una parte importante del ajuste acabó teniendo lugar en el último trimestre del año pasado, con lo cual un escenario menos grave de lo que a veces parece no es del todo descabellado. En ese sentido, lo peor que pueden hacer ahora los dirigentes gremiales es salir a rasgarse las vestiduras y hacer pronósticos apocalípticos que solo pueden contribuir a aumentar el nerviosismo o a que el sector financiero recorte líneas de crédito que necesitan permanecer abiertas para que la debacle no se presente.

Sin lugar a dudas, el sector privado nacional tuvo un periodo de auge que debería expresarse en balances más sólidos y en mayor solidez, fundamental en estos tiempos de 'vacas flacas'. Ahora de lo que se trata es de aguantar el chaparrón y actuar con prudencia, aparte de confiar en que el modesto plan gubernamental para enfrentar la crisis tenga éxito. Además, hay que hacer votos porque los temas políticos no lleven a las autoridades a distracciones, justo cuando los ojos deben estar fijados en los saltos del balón que rebota en el campo de la economía.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de enero de 2009
Autor

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