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Martes 14 de Febrero de 2012

Latinoamérica y Obama

El Presidente de Estados Unidos inaugura una nueva época en las relaciones con el mundo. En su discurso de posesión pidió a los estadounidenses ingresar con él a una "nueva era de la responsabilidad". "Un reconocimiento de parte de cada estadounidense, que tenemos deberes contraídos con nosotros mismos, con el país y con el mundo".

Con respecto a la situación nacional y mundial dijo: "que estamos en la mitad de una crisis es algo que entendemos bien. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de grandes alcances. Nuestra economía está severamente debilitada (...) La gente está perdiendo sus casas, sus empleos, nuestro sistema de salud es muy costoso, nuestros colegios fracasan y cada día trae evidencia que la forma como usamos la energía fortalece a nuestros rivales y amenaza el planeta. Hoy les digo que los retos que enfrentamos son reales, son serios, son muchos y no serán resueltos en corto tiempo".

Esta priorización del empleo y la promesa de la mejor distribución de la riqueza, así como el llamado a fortalecer el multilateralismo y la integración de los pueblos, lo colocaron para algunos en una orientación populista. Se refirió al fascismo y al comunismo a los cuales no se combate solo con el poder militar: "nuestro poder crece con su uso prudente, nuestra seguridad emana de la justa causa, de la fuerza de nuestro ejemplo".

Y, ¿qué tiene que ver esto con Latinoamérica? Lo primero es entender que la prioridad de Obama será la recuperación de la economía de Estados Unidos, y para ello no deberíamos esperar grandes progresos de apertura de la economía de dicho país en el inmediato futuro. La defensa del empleo y el ingreso de los norteamericanos no cuadran con la profundización de la globalización económica.

En materia de seguridad el énfasis es diferente. Son alianzas basadas en la confianza, en el cumplimiento de los derechos humanos. El discurso no es el combate al terrorismo como única salida, es la fuerza de las 'convicciones y el ejemplo'. ¿Cómo se manifestará su palabra, por ejemplo, con respecto a la injusta y terrible equivocación en la guerra de Irak? ¿Las atrocidades en Guantánamo? ¿El bloqueo frente a Cuba? ¿La no participación de su país en la Corte Penal Internacional?

La responsabilidad con el mundo debería manifestarse en asumirla con respecto al calentamiento global. ¿Adherirán el Convenio de Kyoto? ¿Ingresarán al Convenio de Cooperación Amazónica? ¿El desarrollo sostenible será uno de sus objetivos?

¿La cooperación con Latinoamérica se manifestará en una 'alianza para el progreso'? o ¿Será simplemente más de lo mismo donde lo militar y la seguridad se encontrarán por encima del desarrollo social y económico? ¿Se modificará sustantivamente el Plan Colombia y se asumirá realmente la responsabilidad en la lucha contra el flagelo de las drogas en su condición de principal consumidor?

Ahora que se reúne la Comisión asesora de Relaciones Exteriores en Colombia y se creó una Misión de alto nivel para orientar la Política Externa, ¿Se tratarán estos aspectos como prioritarios para ser incorporados en la Agenda de la próxima Cumbre de las Américas? De no ser así, pasaremos sin solución de continuidad de la esperanza a la desilusión.

germanumana201@hotmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
22 de enero de 2009
Autor
GERMÁN UMAÑA MENDOZA Profesor (P) Universidad Nacional

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