Varios comités en ambas cámaras del Congreso estudian desde la semana pasada el plan de reactivación económica, ideado entre los demócratas y el Gobierno del presidente Barack Obama para crear o preservar entre tres y cuatro millones de empleos en dos años.
Pero el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y otros de sus correligionarios en el Congreso han dejado claro que se oponen a varios componentes del plan, si bien quieren demostrar buena disposición para negociar con la Casa Blanca.
"Varias cosas me molestan del plan. Creo que probablemente se va a quedar corto en cuanto a lo que dijo la presidenta de la Cámara de Representantes (Nancy Pelosi) hace un año: que el principio que se debe aplicar al (plan) es que sea temporal, oportuno y (bien) enfocado", explicó McConnell.
"Mucho de esto se gastará en un largo período de tiempo y no tendrá un gran impacto a corto plazo. Quiero tener una mentalidad abierta sobre esto porque en realidad no hemos comenzado a elaborarlo en el Senado", agregó McConnell.
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