Aunque muchos analistas concuerdan en que Latinoamérica está mejor preparada para afrontar la crisis mundial que en años anteriores, es claro que sí exsiten efectos negativos en la región.
En Brasil, por ejemplo, ayer se conoció que durante diciembre pasado en Sao Paulo, motor industrial de la economía, se habían perdido 131.000 puestos de trabajo por cuenta de la crisis internacional.
"El problema se viene agravando, estamos bajo el ataque de una grave crisis", dijo el presidente de la Federación de Industrias de Sao Paulo, Paulo Skaf.
De manera simultanea en Chile, la Corporación de Bienes de Capital presentó un informe en el que señala que el sector privado del país austral suspendió de forma indefinida o aplazó proyectos de inversión por 21.406 millones de dólares durante el último trimestre del 2008, por culpa también de la crisis.
Los proyectos suspendidos fueron 31, por un total de 4.213 millones de dólares, cifra que supone el 6,6 por ciento del universo de 500 proyectos que tenían un cronograma definido para el período 2008-2012, precisó el estudio Coyuntura crisis financiera.
Las malas noticias también tocaron ayer a Perú, más exactamente el sector del turismo, uno de los más fuertes del país Inca. José Koechlin, presidente de la Sociedad Hoteles del Perú, reveló que las reservas hoteleras cayeron 30 por ciento en enero con respecto a igual mes del 2008.
"El turismo está disminuyendo. No sabemos cómo va a terminar el año. Depende mucho de lo que hagan las autoridades a cargo de las leyes que faciliten la inversión que promueve el turismo", agregó.
Incapaz de evitar el contagio, Venezuela también dejó ver que la crisis, sobre todo la caída de los precios del petróleo, pasó su cuenta de cobro en el país. Las reservas internacionales cayeron la semana pasada 30 por ciento con respecto a la anterior.
Además, Armado León, directivo del Banco Central de Venezuela, indicó que el Gobierno debe evitar nuevas nacionalizaciones y revisar su gasto. Los otros países de la región también han sufrido los embates de la crisis. Además, la fuerte sequía que afectó al Cono Sur no ayudó en mucho a mejorar el panorama.
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