Durante el 2008, el crecimiento de la actividad económica local inició un periodo de desaceleración, influenciado principalmente por el efecto rezagado de la política monetaria y la crisis económica internacional.
El incremento en el nivel de precios y en la tasa desempleo se vieron reflejados en un menor crecimiento de la demanda interna, que durante los tres primeros trimestres del año pasado creció a una tasa promedio de 4,9 por ciento.
Asimismo, los sectores que mayor contribución tenían sobre el PIB presentaron desaceleraciones e incluso fuertes caídas: en el tercer trimestre, la industria cayó 2,4 por ciento.
Por su parte, el comercio y la construcción crecieron en promedio 1,7 y 7,7 por ciento durante los primeros trimestres del 2008, significativamente por debajo de los crecimientos promedio de los últimos cinco años.
Bajo este escenario, el Gobierno informó que el Plan Financiero del 2009 tiene como objetivo hacerle frente a la crisis económica mundial, y anunció que se priorizará el gasto a tres áreas productivas: inversión social, estímulos productivos e infraestructura.
Este último, será el objeto de este análisis, ya que su impacto sobre la actividad económica está limitado por la capacidad del Gobierno de estructurar y ejecutar los proyectos, y por el acceso a la financiación del sector privado.
El miércoles 21 de enero el Departamento Nacional de Planeación (DNP) anunció que la inversión en infraestructura para el 2009 será de 55 billones de pesos (10,7 por ciento del PIB), de los cuales 23 billones de pesos corresponden a inversión pública y 32 billones a inversión privada. Las mayores inversiones se realizarán en minas y energía, en transporte y en vivienda.
El Plan Financiero para este año asume que se invertirán 23,6 billones de pesos en hidrocarburos, de los cuales 10,8 billones corresponden a inversión privada, lo cual es una estimación bastante optimista si se tiene en cuenta que durante el 2006 y 2007 la inversión extranjera directa en el sector petróleo (que constituye el mayor porcentaje de la inversión extranjera privada en el sector) fue de 4,7 y 6,8 billones de pesos, y durante los primeros nueve meses del 2008 esta inversión ascendía a 5,1 billones de pesos.
Durante estos años, el precio internacional del petróleo WTI se ubicó en niveles superiores a 50 dpb, incluso por encima de los 100 dpb, incentivando la inversión en el sector.
Sin embargo, las estimaciones más optimistas a nivel global para el 2009 no superan los 50 dpb, y si a ello se le suma que gran parte del petróleo colombiano es pesado (lo cual implica que su precio de comercialización es menor que el del petróleo WTI), la probabilidad de alcanzar el nivel de inversión presupuestada por el Gobierno se reduce.
Cabe resaltar que la inversión privada derivada de compromisos de exploración de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y de la producción de gas no superan los 3 billones de pesos.
Ahora bien, la inversión en transporte equivale a 5,5 billones de pesos, de los cuales 2,1 billones corresponde a inversión privada y 3,4 billones a inversión pública.
Aunque existe una alta probabilidad de que muchas de las concesiones alcancen a ser ejecutadas este año, debido fundamentalmente a que se encuentran en una parte avanzada del proceso, la estructuración de estos proyectos se ha convertido en un obstáculo para su implementación.
El año pasado, pese a que hubo condiciones financieras favorables para conseguir los recursos del túnel de La Línea o de la Ruta del Sol, la estructuración de estos proyectos presentó inconvenientes.
Esto, unido al rezago en la ejecución de los proyectos (en el 2008 se ejecuto el 88,1 por ciento de los 3,3 billones de pesos que quedaron del 2007, y debido fundamentalmente al comportamiento de la actividad económica, se considera que la cifra de retrasos en el 2008 puede ser superior) y al deterioro del sistema financiero tanto local como externo (que genera mayor restricción de crédito) no es probable que en el 2009 se realice la inversión estimada en concesiones viales y puertos, especialmente.
En cuanto a la vivienda, el Gobierno tiene estimada una inversión de 11,6 billones de pesos, de los cuales 10,4 billones corresponden a inversión privada.
Al analizar la aprobación de las licencias de construcción en el 2008, es posible observar que durante ese año el número de metros cuadrados aprobados cayó a una tasa promedio de 10,7 por ciento mensual, frente a un incremento promedio de 17,6 por ciento en el 2007.
Esto es un indicador de cuánto podría crecer la inversión de acuerdo con las obras aprobadas, y no refleja un incremento significativo en la inversión durante el 2009.
Adicionalmente, la desaceleración económica y la restricción de crédito se constituyen en una limitante para la inversión de recursos privados en este sector. De ahí que los 10,4 billones de pesos estimados de inversión del sector privado tengan altas posibilidades de desembolsarse.
Finalmente, Corficolombiana considera que la priorización al gasto en infraestructura por parte del Gobierno no se traducirá en un elemento que impulse la forma esperada el crecimiento económico.
Si bien es cierto que existen concesiones y proyectos contratados para este año, éstos no serán una fuente de generación de empleo importante, por lo que la demanda interna continuará presentando una desaceleración importante por lo menos durante los tres primeros trimestres del año.
Lo anterior, si se tiene en cuenta que las reducciones en la tasa de interés del Banco de la República comenzarán a tener efecto entre el sexto y octavo mes del 2009.
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