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Martes 14 de Febrero de 2012

¿Tigres sin dientes?

La conferencia de prensa dada el pasado lunes en la noche por el director-gerente del Fondo Monetario Internacional, el francés Dominique Strauss-Kahn, puso al descubierto un tema que se había convertido en un secreto a voces entre los especialistas: al cabo de años de ser la envidia del resto del mundo, las economías de Asia la están pasando muy mal. Así lo dejó en claro el funcionario, poco tiempo antes de empezar una gira por la región en la que seguramente verá con sus propios ojos lo que constituye una verdadera debacle. Y es que ese es el término que se merece lo sucedido en una zona del mundo que tuvo un crecimiento promedio del 7,5 por ciento anual durante lo corrido de la presente década, motivo por el cual muchos le aconsejaban que fuera un poco más lento.

Pero esa ya no es la preocupación, sino la contraria, por cuenta de un desplome sin precedentes. Para citar varios ejemplos, en el último trimestre del 2008 la economía de Singapur cayó a una tasa anualizada de 17 por ciento, mientras que la de Corea del Sur lo hizo en 21 por ciento. China, por su parte, prácticamente se paralizó con lo cual el pronóstico es que tendrá 20 millones de nuevos desempleados. No obstante, las peores cifras son las de Taiwan en donde la producción industrial disminuyó 32 por ciento el año pasado. Con base en tales antecedentes, el FMI ha pronosticado un crecimiento del 2,7 por ciento para la zona durante el 2009, casi la mitad de lo que había proyectado en noviembre pasado.

Semejantes resultados suenan sorpresivos, si se tiene en cuenta el manejo conservador de naciones que se han acostumbrado a gastar relativamente poco y a ahorrar bastante. Para muchos, resulta irónico que frente a los excesos de parte del mundo desarrollado, en donde comenzó la crisis por cuenta de las burbujas inmobiliaria y financiera, los asiáticos acaben pagando los platos rotos después de haberse portado bien.

Sin embargo, en este caso lo ocurrido tiene su explicación. Esta tiene que ver con el peso del sector exportador que hizo muy vulnerables las economías asiáticas al comportamiento de los mercados externos. Como si eso no fuera poco, muchas de las naciones de esa zona del mundo importan bienes semiprocesados de sus vecinos, con lo cual si a uno se le bajan las ventas, se produce una especie de reacción en cadena que magnífica el golpe. Puesto de otra manera, la caída de 2,8 por ciento en las exportaciones chinas en diciembre, terminó golpeando con dureza a Tailandia o Malasia que le servían de proveedores a esa nación, para citar tan solo un par de casos.

Dicho lo anterior, hay quienes se preguntan por qué Canadá o Alemania no tuvieron resultados similares, a pesar de su dependencia de los mercados mundiales. La razón en este caso tiene que ver con el peso del consumo interno en la actividad económica, pues tanto por tradición como debido a políticas gubernamentales, los asiáticos prefieren ahorrar a gastar.

Esa es precisamente la razón por la cual el FMI es relativamente optimista frente a la zona. Para la entidad, el espacio que hay para estimular la demanda interna es amplio y éste consiste tanto en programas de inversión pública, como en medidas para que la gente abra sus billeteras. En el primero de los casos, prácticamente todos los gobiernos han acumulado superávit fiscales considerables, gracias a lo cual tienen espacio para usar la chequera pública. En el segundo, han aumentado los beneficios tributarios para quien cambie su vehículo, tal como lo anunció Japón hace poco.

Como consecuencia, el Fondo pronostica un crecimiento promedio para la región superior al 5 por ciento en el 2010, aunque es clara la advertencia respecto a que todo depende de las políticas de estímulo.

Hecha esa predicción, Strauss-Kahn aprovechó su intervención de esta semana para hacer mofa de quienes creían en la teoría del desacoplamiento, según la cual era posible que coexistieran un mundo rico en crisis y uno emergente en crecimiento. Al terminar su intervención, el jefe del FMI insistió en que nadie va a salir indemne de la destorcida actual, como lo prueba el caso de los tigres de Asia que perdieron sus dientes en la presente recesión, así la expectativa es que estos vuelvan a crecer muy pronto.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
3 de febrero de 2009
Autor

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