La pompa y el despliegue mediático que se hizo con motivo de la visita de la Reina Silvia de Suecia, en noviembre del 2007, para que pusiera la primera piedra del proyecto de producción de etanol en Tuta (Boyacá) a partir de la remolacha azucarera, tuvo un entierro de tercera el martes pasado.
Desde Santiago de Chile, Jaime Branada, gerente de la sociedad Campos Chilenos, anunció que se paralizaba el proyecto, pues resultó imposible conseguir financiación. Hasta el momento se habían invertido unos 28.342 millones de pesos.
Así, los campesinos boyacenses quedaron 'en ascuas' con la frustrada promesa de un proyecto que iba a impulsar el empleo y la producción agrícola de esa región.
"Las expectativas cambiaron, pues la promesa inicial se remplazó por la propuesta de que los campesinos entregaran las tierras, en arriendo, a precios irrisorios", le dijo a EL TIEMPO, Luis Alfonso Espitia, alcalde de Tuta.
Además, añadió el mandatario, los empresarios pidieron exenciones al pago de impuestos, a lo cual la administración municipal manifestó que lo haría, una vez el proyecto estuviese funcionando.
Golpeados por los precios
Sin embargo, el freno en los proyectos de biocombustibles no solo se ha dado en Colombia sino en el mundo, pues la crisis financiera internacional y la caída en los precios del petróleo afectan todas las proyecciones. De hecho, cuando cae el crudo también baja la gasolina, la cual compite con el etanol.
Como resultado, Colombia solo tiene cubierto un 70 por ciento del territorio con etanol, pese a que la meta era que este año ya todo el país gozara de los beneficios ambientales y económicos de este biocombustible.
Aunque no con tanta espectacularidad también se dio a conocer otro proyecto, en noviembre del 2006, esta vez con yuca, en el Cesar, que terminó convertido en una planta de procesamiento de almidones industriales.
Dicha planta, para la cual el Gobierno presupuestó una inversión de 20 millones de dólares, estimó la vinculación de 24 asociaciones de cultivadores de yuca de 26 municipios.
Así las cosas, en el país hoy solo producen etanol las cinco destilerías de los ingenios Incauca, Providencia, Manuelita, Mayagüez y Risaralda, cuya producción conjunta es de 1,05 millones de litros diarios derivados de la caña azucarera.
Otra planta de etanol que está en veremos es la que planea producir a partir de yuca en la serranía del Alto Melúa (Puerto López) y que es propiedad de la empresa de exploración Petrotesting. Aún están evaluando las especies de yuca ideales para la producción.
Sin embargo, Petrotesting fue vendida a Avantegenera, división de energía de la sociedad de inversiones Inveravante, y del proyecto no se ha vuelto a hablar.
Con yuca y batata
Otro proyecto para destilar etanol a partir de yuca, batata y otras fuentes de biomasa al que se le acabó la gasolina fue el del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), con sede en Palmira (Valle).
Esta iniciativa fue liderada por Clayuca, Diligent Energy Systems de Holanda, el Grupo Petrotesting de Colombia y el Parque Agronatura.
Otro más, el de la hoya del río Suárez, en el municipio de Güepsa (Santander), relanzado a comienzos de diciembre, espera cumplir con las expectativas de los productores paneleros de la zona.
La inversión total, 160 millones de dólares, fue aportada por las empresas estadounidenses Biofuel Company, Alcol Tech y Kynetic Corp. Un vocero del proyecto dijo que estará en marcha en el segundo semestre del 2010, generará 3.000 puestos de trabajo y producirá 372.000 litros de etanol diarios.
Hoy, esta empresa tiene 100 trabajadores y espera con tratar otros 1.400 más mientras que entra en funcionamiento.
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