Los proyectos serían financiados con los recursos de dicho plan, dotado en principio con 819.000 millones de dólares, dijo Obama en entrevista con Fox.
La versión ante el Senado exige, además, el uso de productos manufacturados estadounidenses en esas obras.
En sus primeras declaraciones públicas sobre la cláusula, Obama no ofreció detalles sobre posibles cambios, pero indicó que no se puede enviar este tipo de mensaje "cuando el comercio mundial está en caída".
La modificación o posible eliminación de la cláusula 'Buy American' pone a Obama ante una disyuntiva: por un lado, tiene presiones para proteger a los trabajadores en E.U. "ya furibundos por la pérdida de empleos por la competencia exterior" y, por otro, la posibilidad de represalias de socios comerciales que, a su vez, puedan profundizar la recesión global.
Buena parte de los gastos destinados a la infraestructura en el plan económico busca promover la competitividad global de la economía estadounidense a largo plazo.
Los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso, prevén estudiar qué hacer con la cláusula, tras recibir varias quejas.
"Las preocupaciones son relevantes (...) estoy seguro de que el asunto será objeto de discusiones" durante el proceso de armonización bicameral, afirmó el líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer.
La cláusula ha enfrentado a demócratas, presionados por los sindicatos y algunas empresas, y a republicanos, que advierten de posibles represalias contra E.U. si esta se mantiene.
El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, apoya que los fondos del plan "se usen para comprar productos nacionales y crear trabajos" en el país, dijo su portavoz hispano, José Parra.
"Hay que tener muy en claro que estas cláusulas son consecuentes con nuestras obligaciones dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y nuestros tratados de libre comercio", explicó.
Pero el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, dijo que esa cláusula, en vez de mejorar la competitividad de E.U., podría "desatar guerras comerciales, cuando el mundo entero está experimentando una baja en la economía".
Mientras, líderes de Canadá y la Unión Europea hacen lo propio para que el Congreso abandone la cláusula. Canadá y E.U. registraron un intercambio comercial de unos 600.000 millones de dólares en el 2008, lo que convierte esta relación comercial bilateral en una de las más grandes del mundo.
Cabe la posibilidad de que Canadá presente quejas ante la OMC, porque el Tratado de Libre Comercio de América del Norte prohíbe claramente medidas como la cláusula en cuestión.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo ayer que urgió a Obama a que resista las presiones proteccionistas durante una conversación telefónica.
Merkel expresó confianza de que, al final, se eliminará esa medida, al indicar que, si las crisis económicas del pasado sirven de ejemplo, "el proteccionismo sería la respuesta completamente equivocada".
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