El acuerdo, alcanzado entre demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso, forma parte del plan de estímulo que estudia el Legislativo para crear o preservar más de tres millones de empleos en los próximos dos años.
Se trata de la ampliación del Programa de Asistencia por Ajustes Comerciales (TAA, por su sigla en inglés), administrado por el Departamento de Trabajo y que ofrece asistencia económica, capacitación laboral y otros beneficios a los trabajadores que pierden sus empleos por la competencia del comercio exterior.
El acuerdo, que de todas maneras tiene que ser aprobado en ambas cámaras del Congreso, incluye a trabajadores del sector público y de servicios, no solo a los del sector manufacturero como hasta ahora.
Además, aumenta los fondos para programas de capacitación laboral en casi un 160 por ciento, a 575 millones de dólares; hace el cuidado médico más asequible para los trabajadores, promueve la competitividad de empresas afectadas por el comercio y ayuda a los sectores agrícola y de pesca a ser más competitivos.
Los legisladores, miembros de los comités de Finanzas del Senado y de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, anunciaron el acuerdo en un comunicado tras una reunión a puerta cerrada.
La intención de los legisladores es que el acuerdo amplíe el programa TAA hasta 2010 y se incluya en el texto definitivo del plan de estímulo ante el Congreso.
Como parte del tira y afloja en el Senado, los legisladores aprobaron anoche una enmienda republicana que ofrece un crédito tributario de 15.000 dólares, o 10 por ciento del precio de una vivienda, a quienes compran casa. Esta enmienda tiene un costo de 18.000 millones de dólares.
También lograron, en medio de pugnas partidistas, diluir una controvertida cláusula conocida en inglés como "Buy American", de manera que se aplique sin violar las obligaciones comerciales
internacionales de EE.UU..
La cláusula, en la versión de la Cámara, exigía el uso de hierro y acero estadounidense en todo proyecto de infraestructura financiado por el plan de estímulo, y en la versión del Senado, incluía además la exigencia del uso de productos manufacturados.
La versión del plan de estímulo que aprobó la Cámara de Representantes la semana pasada, sin ningún apoyo republicano, es de 819.000 millones de dólares, en tanto que la que debate el Senado desde el lunes pasado asciende a unos 900.000 millones de dólares.
En general, los republicanos insisten en que el plan de estímulo fraguado entre los demócratas y la Casa Blanca es muy costoso e ineficaz para solventar la crisis económica a corto plazo, por lo que proponen más recortes tributarios y menos gasto fiscal.
Ambas versiones tienen que ser armonizadas en un proceso bicameral, y los demócratas quieren enviar el texto definitivo al presidente Barack Obama a más tardar el próximo 13 de febrero.
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