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Jueves 17 de Mayo de 2012

Gasto público y ciclo político

La últimas etapas de las administraciones gubernamentales se caracterizan por cambios en el manejo de la economía originados, principalmente, en factores extraeconómicos, como el ciclo político.

La idea es que el Gobierno saliente modifica la orientación de su política fiscal, ante todo, incrementando el gasto público, ya sea con el motivo de asegurar que sus programas de gobierno se cumplan y no se vean recortados, o con el fin de conseguir que los votantes prefieran la selección de los candidatos que pertenecen al partido o grupo del presidente saliente atraídos por los programas de gasto que se vienen desarrollando.

En la experiencia histórica colombiana, con frecuencia, esos cambios de orientación de la política de gasto público a fines de gobierno han sido los responsables de desequilibrios fiscales de envergadura que obligan a la Administración que inicia labores posteriormente a emprender reformas fiscales y programas de ajuste macroeconómico.

El anuncio reciente del Ministro de Hacienda de incrementar el gasto público previsto para el año en curso y el tamaño del déficit fiscal frente a lo proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo no parece obedecer, sin embargo, al ciclo político de la Administración Uribe. Más bien, surge de un objetivo económico vinculado con la crisis financiera internacional y su incidencia adversa sobre la economía colombiana. Como consecuencia de la crisis se proyecta que el crecimiento de la economía colombiana alcance tan solo un 2% en el 2009, frente a las proyecciones del Plan de Desarrollo que fijaban una meta del 5%.

La coyuntura internacional hacía recomendable adelantar una política macroeconómica más expansiva que la prevista. Ello se puede lograr tanto por la vía de la política fiscal a cargo del Gobierno y del Congreso, como de la política monetaria cuya responsabilidad recae en la junta directiva del Banco de la República.

Las autoridades colombianas, en su esfuerzo por mitigar el impacto de la crisis financiera internacional, están actuando, de manera cautelosa, por ambos conductos. Entre los anuncios de las medidas para enfrentar la crisis, el Ministro de Hacienda destacó la intención del Gobierno de adelantar una "postura fiscal relativamente anticíclica, en condiciones de sostenibilidad de la deuda, con una priorización de gasto hacia programas de infraestructura, principalmente".

Para tal efecto, se gestó el denominado Plan de Choque de infraestructura para el 2009. Desafortunadamente, un plan de choque no debería fundamentarse, como lo plantea el Gobierno, con base principal en la inversión privada en una coyuntura internacional en la cual el sector privado enfrenta restricciones crediticias internacionales, particularmente para el desarrollo de concesiones.

En tales condiciones, la inversión pública en infraestructura estará limitada a la inversión adelantada directamente por parte del Ministerio de Transporte, entidad que no ha obtenido buenos resultados en sus ejecuciones presupuestales.

Esto hace meditar sobre el papel que debe jugar la política monetaria en la estrategia frente a la crisis mundial. Al respecto, cabe destacar que el Banco de la República procedió de nuevo a imprimir liquidez a la economía y facilitar el crédito al recortar sus tasas de interés. Éstas pasaron de 9,5% a 9%, nivel que no tenían desde junio del 2007.

Con ello, según la junta del Emisor, se busca hacer frente a la desaceleración de la economía y a amortiguar el impacto de la crisis financiera internacional. El utilizar la política monetaria para hacer frente al impacto adverso de la crisis no solo es adecuado, sino necesario.

En un escrito reciente el profesor Mishkin de la Universidad de Columbia, argumenta que la política monetaria es inclusive más efectiva y potente en periodos de crisis financieras internacionales para contrarrestar sus efectos adversos.

rjunguito@fasecolda.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
10 de febrero de 2009
Autor
ROBERTO JUNGUITO Presidente de Fasecolda

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