Entre octubre y diciembre, por tercer trimestre consecutivo en términos reales, la economía nipona sufrió un retroceso del 12,7 por ciento respecto al mismo periodo del 2007 y de un 3,3 por ciento respecto al trimestre anterior, debido sobre todo a una demanda externa especialmente baja. Otras economías del grupo de los países ricos, como Estados Unidos, con un caída en los últimos tres meses del 1 por ciento, o la Eurozona, con una contracción del 1,5 por ciento, no se vieron tan expuestas en ese último trimestre del año. Definitivamente, la recesión se ha consolidado en Japón, con un crecimiento negativo en todo el 2008 del 0,8 por ciento, por primera vez en siete años, y con unas previsiones aún más negativas para el 2009, cuando se estima una caída del 2 por ciento.
La reducción de la demanda mundial y la apreciación del yen han tenido un efecto multiplicador negativo para Japón y han provocado que las exportaciones, responsables del 20 por ciento del PIB, caigan un 13,9 por ciento en el último trimestre del año pasado.
La vertiginosa reducción de la demanda internacional, sobre todo de electrónica y automoción, hundió en tres puntos porcentuales el PIB de los tres últimos meses del pasado año.
En el mismo periodo se retrajo la demanda interna, componente esencial del 55 por ciento del PIB japonés, lo que hizo que el indicador se bajara tres décimas.
La velocidad con la que la economía japonesa pierde fuelle ha alertado a los analistas, que ven cómo en los últimos meses del 2008 también se redujeron las inversiones de capital (5,3 por ciento), inmobiliarias (5,7 por ciento) y públicas (0,6 por ciento).
En este panorama, la producción industrial cayó en diciembre un 9,8 por ciento respecto al mes anterior, lo que se convierte en la mayor caída desde 1953, año en el que se comenzó a publicar el indicador.
"'Sin duda alguna se trata de la peor crisis económica desde el fin de la Segunda Guerra Mundial", dijo el ministro de Economía Kaoru Yosano. Para él, así como para otros miembros del Gobierno, la receta contra la crisis pasa por iniciar cambios estructurales y estimular la economía con inversiones públicas y ayudas.
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