Aunque se había anunciado para febrero, el ministro Andrés Uriel Gallego ha manifestado que el objetivo es hacer una adecuada estructuración para evitar que se repita la historia de un primer proceso licitatorio, que el 19 de noviembre del 2008 tuvo que ser revocado.
En varias oportunidades Gallego ha señalado que la licitación se está acondicionando a nuevos escenarios económicos, e incluso a requisitos técnicos diferentes.
Cabe mencionar que el proceso anterior se basó en una solución restringida, lo que motivó un fuerte rechazo de los gremios de la producción porque, de implementarse, los usuarios finales incurrirían en altas inversiones y sobrecostos al tener que ajustar cada vehículo a diferentes dispositivos de identificación, pues además de los peajes del Invías, las carreteras en concesión manejarían un dispositivo diferente.
Con la licitación que se avecina el contrato podría adjudicarse a empresas distintas a Vipsa e Invico, que por 20 años han administrado las estaciones de recaudo en las carreteras a cargo del Invías.
A esas firmas les prorrogaron el contrato hasta mediados de 2009, precisamente por cuenta del fracaso de la licitación anterior, pero no están inhabilitadas para participar en la nueva puja.
En total son 48 estaciones y la contratación incluiría servicios que hasta ahora no se han prestado, como ambulancia, carro-taller y grúa. Esa oferta solo se ha establecido de manera contractual en las carreteras concesionadas.
La tecnología que se utilizará para el cobro de peaje es un tema que sigue preocupando, pues para los expertos, lo clave es que se incluya una solución estándar, que no necesariamente esté 'amarrada' a la oferta de un solo proveedor.
Francisco Suárez, vicepresidente jurídico de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), sostiene que es clave que los pliegos de la licitación estén estructurados con criterios de interoperabilidad, es decir, que se facilite el acceso al sistema de diferentes tipos de usuarios.
¿Qué se quiere hacer?
El objetivo del Invías es lograr una modernización tecnológica que permita el paso ágil de los carros, aunque el sistema no implicará el desuso de la barrera que caracteriza a las estaciones actuales.
Sería un sistema de código de barras y la diferencia con la operación de hoy está en que se utiliza el prepago y se reduce el uso de efectivo, opción que en todo caso se mantendría.
Pero hay soluciones más eficientes como la instala- ción de una cinta dotada de un chip denominado TAG, el cual se asocia a una base de datos que permite la clasificación del vehículo con un número único desde fábrica. Una prueba piloto del sistema se hace en la carretera Medellín-Bogotá.
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