Para su edición 43, la ITB contará con más del 40 por ciento de participantes extranjeros, en su afán por seguir una política de internacionalización, explicó en rueda de prensa el director de la feria, Christian Göke.
Según Göke, esto es un indicativo de que "la mayor plataforma para la industria turística se muestra estable y fuerte, aún en tiempos de crisis".
Seguridad, visión de conjunto y contactos personales son los valores esenciales que ofrece la feria, que se presenta al mismo tiempo como un foro de convenciones y un centro comercial de interés para el público, y que genera cerca de 6.000 millones de euros alaño.
En la presente edición, la ITB servirá como lugar para debatir sobre las estrategias que debe adoptar el sector del turismo para combatir la crisis y sus efectos, tema central en torno al que girarán muchas de las conferencias.
Ejemplo de ello será el encuentro de las principales aerolíneas internacionales, que tendrá lugar el viernes y que versará sobre las fluctuaciones de los precios del petróleo y la protección del clima.
Aunque desde noviembre del 2008, cuando comenzó la temporada turística, las cifras en turismo son a la baja, aún no hay datos suficientes para establecer una pauta general, señaló Klaus Laepple, presidente de la Confederación de la Industria Turística Alemana.
Lo que sí se sabe es que los alemanes siguen optando por veranear en destinos del Mediterráneo; una lista en la que figuran Turquía o Grecia y en la que España continúa a la cabeza, al recibir más de diez millones de turistas alemanes al año.
Berlin es la sede de la feria número 43
Por primera vez en la historia de la ITB, el anfitrión no será un país, sino una región: la cuenca del Ruhr, que ha sido elegida la capital europea de la cultura 2010.
La zona que linda con el río, otrora conocida por su tradición minera y por ser la región alemana con mayor densidad de población, ha apostado por un programa basado en el turismo cultural y social.
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