Previamente, el Gobierno dio la orden de expropiar la planta procesadora de arroz de la empresa estadounidense Cargill, en el estado Portuguesa, en el occidente del país, lo que ha sido calificado como una intervención directa en la producción agropecuaria y, ahora, alimentaria.
El tema de las arepas, tiene varios puntos por donde cortar, pues los productores dicen que los márgenes de utilidad son bajos, mientras que el propio Gobierno alega su inminente intervención , pues la canasta de costos da para que el alimento baje de precio y que, además, fue consultado y analizado de forma previa con los industriales.
Según el Gobierno, por una arepa rellena con cerdo (pernil) en el comercio se cobra hasta hasta 20 bolívares (unos US$10), cuando los cálculos oficiales establecieron que no podría pasar de los 1,50 bolívares o algo menos de 50 centavos de dólar.
Hasta este martes, no se informó de que los funcionarios del Ministerio de Comercio o el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis), hayan hecho visitas a las 'areperas', pero los comerciantes se mantienen a la expectativa.
Y es que el tema de las arepas, por simpático que parezca a muchos, es socialmente susceptible en Latinoamérica. Así, vale la pena citar el caso de México en el año 2007.
Para enero de ese año, y luego de un incremento astronómico en el precio de las tortillas (arepas), el gobierno del presidente Felipe Calderón firmó un acuerdo con los empresarios y productores de la industria del maíz, con el fin de bajar y estabilizar el precio de este alimento.
Para finales de 2006 y comienzos del 2007, cuando se logró el acuerdo, el precio del maíz blanco (materia prima de las tortillas), se incrementó en 400 por ciento.
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