El martes de la semana pasada, los hombres más ricos de Latinoamérica estaban reunidos en Cartagena para hablar, entre otras cosas, de la crisis por la que atraviesa la economía mundial y las posibles recetas para enfrentarla. La cita de cerca de 250 multimillonarios como Carlos Slim, Gustavo Cisneros, Julio Mario Santo Domingo y Luis Carlos Sarmiento Angulo, que ese día almorzaron con el presidente Álvaro Uribe, tuvo todo el despliegue mediático que ameritaba ese inusual encuentro en La Heroica. A más de 1.000 kilómetros de distancia, en Bogotá, ese mismo día, en el piso 22 del Ministerio de la Protección Social y sin el despliegue de los medios de comunicación, hubo dos reuniones para abordar un solo tema: la crisis económica, su impacto en el empleo y las posibles soluciones. En Cartagena, el banquero Sarmiento Angulo confió en que la crisis mundial no golpee tanto a Latinoamérica, mientras que en la capital colombiana se buscaba armar un plan contra la debacle internacional, que no está dejando títere con cabeza en el resto del planeta, mientras los desempleados se cuentan por millones y con altas probabilidades de que la situación empeore. En la amplia sala de juntas de su despacho, el ministro Diego Palacio reunió en la mañana a los miembros de la Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salariales (empleadores, trabajadores y el propio Gobierno) para examinar la difícil situación del mercado laboral. En la tarde, a la misma sala de juntas fueron llegando uno a uno cerca de una decena de economistas y expertos en el mercado de trabajo: el ex ministro de Hacienda y actual investigador de Fedesarrollo Guillermo Perry; los directivos de esta entidad, Roberto Steiner y Mauricio Santamaría; la directora del DNP, Carolina Rentería; el ex gerente del Banco de la República Miguel Urrutia y el codirector Fernando Tenjo, y los investigadores Stefano Farné (Universidad Externado) y Hugo López (gerente del Emisor en Medellín). "El aumento del desempleo a 14,2 por ciento en enero y sus 2,8 millones de desocupados bajaron de la nube a la cúpula del Gobierno que pensaban, y así lo predicaban, que Colombia estaba blindada contra la crisis internacional y por esto no había tomado conciencia de la gravedad de la situación", dijo un analista para quien esas cifras fueron las que dieron origen a las dos convocatorias: la de la Comisión de Concertación y la de los sabios laborales. "En los próximos meses el desempleo va a subir", reconoce el ministro Palacio, quien señala que las proyecciones de Fedesarrollo llegan a 14 por ciento para el 2009 y expresa que aunque ningún país está en capacidad de prevenir el impacto de la crisis en el mercado laboral sí está en capacidad de mitigarlo. En Cartagena, Sarmiento Angulo recomendó que las empresas hagan todo lo posible para mantener el empleo, no desesperarse y cancelar contratos de trabajo porque es un momento difícil para la gente. "Recortar las plantillas de personal aumenta los problemas para las compañías porque", explicó, "reduce las posibilidades de acceso al mercado". En la reunión de la mañana del martes, trabajadores y empleadores se comprometieron a que en la próxima cita de la Comisión, el 30 de marzo, presentarán propuestas concretas, claras y viables para enfrentar la crisis. Una especie de plan de choque contra la desocupación y en favor del empleo. Los expertos que acudieron a la convocatoria vespertina se centraron en lo que consideran son los obstáculos para la creación de empleo y que, a su vez, estimulan la informalidad, que se mantiene por encima del 57 por ciento. En esa reunión quedó claro que quienes, como los voceros de Fedesarrollo, ven en los aportes parafiscales para el Sena, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y las cajas de compensación (en total nueve puntos sobre la nómina) uno de esos obstáculos, este es apenas uno de estos. Por esto, plantearon, además de la eliminación de los parafiscales, una revisión a fondo de los sobrecostos salariales, que, tomando como referencia el salario mínimo, calculan que superan el 70 por ciento, y en ellos incluyen, entre otros, los aportes empresariales a la salud (EPS) y a las pensiones (AFP y Seguro Social) de sus trabajadores. Así mismo, pusieron nuevamente sobre la mesa la propuesta de crear un seguro de desempleo que podría financiarse con las cesantías de los trabajadores y/o con parte de los cuatro puntos que reciben las cajas de compensación como contribución parafiscal. Aunque esas son propuestas más de mediano plazo, pues cualquier decisión en ese sentido se llevará una larga discusión, el Gobierno ya anticipó que en el caso de instaurarse el seguro de desempleo, "las cajas de compensación serían las idóneas para implementarlo", dijo Diego Palacio. Para el Ministro de la Protección Social, es claro que frente a la crisis y a las propuestas y planes para afrontarla "hay que mantener los programas sociales del Icbf, las cajas y el Sena y, en general, de protección social para la población vulnerable". En esa apreciación es acompañado por el presidente de Asocajas, Álvaro José Cobo, quien al rechazar la idea de eliminar los aportes parafiscales, expresó que "no se trata de repartir la pobreza desprotegiendo a los trabajadores sino de llevar a los desprotegidos hacia la protección social", a la que hay que fortalecer en tiempos de crisis. Esto es lo mínimo que debe tener un plan de choque.
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