La tendencia que se dio desde el primer trimestre del 2008, se concretó al finalizar la vigencia: las regiones volvieron a arrojar un superávit, que las vuelve a poner en una mejor posición, y que asciende a 5,2 billones de pesos que se traducen en el 1,1 por ciento del PIB.
Por su parte, el sector público consolidado arrojó un déficit de 678.000 millones de pesos, que equivalen a 0,14 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el año anterior.
Esto equivale al balance de todas las empresas y entidades del sector público, entre las que se incluyen no solo las alcaldías y gobernaciones, el balance del Banco de la República, de Fogafín y de los costos de reestructuración financiera, y por su puesto el Gobierno Nacional central.
Si bien el resultado total final permite evidenciar una mejora en comparación con el cierre del 2007, cuando el déficit del sector consolidado llegó a 2,71 billones, esto obedece, no solo a un mejor comportamiento de algunos sectores, como el de las regionales sino también a que en el 2008 se dio un cambio en la medición.
Esto se relaciona con una solicitud que había hecho el Banco de la República y una recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) para acercar las cuentas a los estándares contables recomendados por el organismo.
Esto es, que en las diferentes cuentas que se incluyan en el balance de cada vigencia, se contabilicen solo las cuentas por pagar más no las reservas presupuestales, que son compromisos que no se han pagado ni se pagarán en la vigencia respectiva. En el informe que dio a conocer el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis), se establece que el Gobierno Nacional central registró en el 2008 un déficit de 11,06 billones de pesos que se traducen en 2,3 por ciento del PIB.
El sector descentralizado por su parte, que lo integran sectores de la seguridad social, del energético, empresas públicas de servicios y las alcaldías y gobernaciones, arrojó un superávit de 11,4 billones de pesos.
De otra parte, el resultado fiscal de Fogafin y los costos de la reestructuración financiera, se comportaron según lo proyectado como porcentaje del PIB, en 0,1 por ciento y -0,3 por ciento, respectivamente.
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