Es más, el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez admitió que el propio presidente de la República, Álvaro Uribe ha dicho que no considera conveniente modificarlos en estos momentos de extrema volatilidad petrolera internacional.
"Ellos (los críticos) no han visto el panorama completo y es inconveniente que tengamos al país en una montaña rusa (de precios)", sostuvo el ministro.
Martínez justifica el congelamiento de los precios en los niveles actuales, porque todo apunta a un incremento en el valor del crudo en los meses venideros.
Ello debido a los anuncios de los países productores de petróleo agrupados en la Opep de recortar la producción de crudo en 4,2 millones de barriles por día a junio del 2009.
De la demanda mundial, calculada en 80 millones de barriles diarios, la Opep responde por el 33 por ciento de la producción. El resto lo aportan otras naciones que no hacen parte de la organización como México y E.U.
El jefe de la cartera de Minas agregó que los inventarios en poder de los consumidores están bajando rápidamente e incluso el mercado ya descontó los efectos de la recesión en Estados Unidos y la crisis económica internacional.
Esos elementos han provocado una reacción al alza en los precios del crudo. Entre diciembre y marzo, las cotizaciones han subido casi 45 por ciento, según cálculos del Ministerio.
Combustible e inflación
Contrario a lo que se piensa desde el Banco de la República, el ministro Hernán Martínez dijo que el peso de la gasolina como tal en la inflación es muy poco.
Explicó que si sedecreta una baja en la gasolina, lo más probable es que ello no se refleje en una menor inflación, como sí lo haría -por ejemplo- una reducción en el kilo del precio de la papa.
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