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Miercoles 15 de Febrero de 2012

¿Luz al final del túnel?

Para unos pocos, la explicación radica en la cercanía de la primavera. Y es que por pueril que parezca, esa razón es tan válida como cualquier otra, a la hora de explicar los días pasados, en los cuales ha primado una relativa calma en los mercados internacionales. Así le ha ocurrido tanto a la bolsa de Wall Street, como a la de Colombia, en donde los precios de las acciones han tenido un repunte interesante al cabo de una que otra sesión particularmente agitada. Incluso la percepción de riesgo sobre la marcha de las economías emergentes es ahora más favorable, un factor que ayuda a entender por qué el peso ha perdido unos 200 pesos en valor frente al dólar, en comparación con el nivel que alcanzó a comienzos de marzo.

Para los optimistas lo sucedido tiene un motivo fundamental: ya se ve la luz al final del túnel. Así lo dejó en claro el presidente del banco de la Reserva Federal en Estados Unidos, Ben Bernanke, quien en una entrevista televisada sostuvo que la recesión terminaría al finalizar el año. Dicha opinión es compartida por Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Bill Clinton y alto funcionario en la Casa Blanca de Barack Obama, quien sostuvo que el gasto de los consumidores se ha estabilizado gracias a las políticas de la nueva administración. Bajo ese punto de vista, con la entrada de vigor del millonario paquete de estímulos aprobado en febrero, podrían regresar las cifras positivas.

No obstante, muchos se preguntan si las aguas relativamente mansas anticipan nuevas ráfagas de tormenta. La razón es que el daño dejado por el temporal ha sido grande. Ayer, por ejemplo, el gobierno norteamericano informó que el mes pasado la producción manufacturera cayó por cuarto mes consecutivo y que el índice de utilización de la capacidad instalada de la industria llegó a 67,4 por ciento, el número más bajo desde cuando se comenzaron a llevar dichas estadísticas en 1948. También es obvio que la pérdida de empleos continúa y que el aumento en la desocupación ha ido más rápido de lo esperado. En consecuencia, hay muchos que creen que si las cosas se van a poner mejor, no será antes de que sigan empeorando.

Quizás el motivo de entusiasmo más evidente es que dos entidades que parecían caminar irremediablemente hacia la nacionalización, Citigroup y Bank of America, han mostrado un desempeño mejor que el esperado. Gracias a ello, la acción del Citi que hace un par de semanas estuvo en cercanías de un dólar, cerró ayer en 2,33, un avance alentador así esté muy por debajo de los 55 dólares registrados hace un par de años. Dicho lo anterior, las principales críticas que enfrenta la gestión de Obama a menos de dos meses de haber comenzado, se concentran en la incapacidad para destrabar los mercados de crédito, todavía paralizados por la crisis. Debido a ello, expertos como el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, han advertido que cualquier intento de recuperación será efímero, si tanto el público como el sector privado no logran tener acceso al crédito, tal como sucede en épocas normales.

Ante semejante diagnóstico es evidente que, así como una golondrina no hace verano, unos pocos días de tranquilidad no constituyen una recuperación. Es posible que en algunos casos, como en las cotizaciones del precio del petróleo o de otras materias primas, se haya tocado fondo, pero ahora el desafío es salir a la superficie. Para lograrlo, hay dos recetas bien diferentes, como ha quedado expresado en las reuniones previas a la cita del Grupo de los 20 que tendrá lugar a comienzos de abril en Londres.

De un lado están los programas de gasto público, impulsados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y, de otro, los llamados a una mayor regulación, apoyados por Francia, entre otros.

En el entretanto, y mientras esa polémica se define, países como Colombia tienen cruzados los dedos para que las recetas diseñadas funcionen. Tal compás de espera es el que ha justificado que el nerviosismo que han llegado a despertar las economías emergentes sea un poco menor que antes. Pero en todas las latitudes está claro que hay que seguir remando porque el hecho de que hayan disminuido las turbulencias en el rio, no quiere decir que la economía mundial haya llegado a la otra orilla. 

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
16 de marzo de 2009
Autor

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